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La
escena musical contemporánea es una de las protagonistas
de la IV Semana Nacional de Arte Contemporáneo AlNorte’05,
que hoy continúa el ciclo de talleres y conferencias iniciado
ayer en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón.
En esta ocasión, de la mano de la especialista en musicología
y titular de la Universidad de Oviedo Marta Cureses, cuya ponencia
se centrará esta tarde en la ‘Acción e imagen
en la escena musical contemporánea.
– Uno de los propósitos del seminario de AlNorte’05
es debatir las relaciones entre las artes plásticas y otras
disciplinas, como la música. ¿Cuáles son sus
principales relaciones, especialmente en el ámbito contemporáneo?
–En el ámbito de la creación artística
contemporánea la música es un episodio significativo
aunque enigmático, por puro desconocimiento, que merece una
reflexión detenida. Se conoce, al menos de manera general,
lo que sucede en el ámbito actual de las manifestaciones
plásticas y literarias, pero en menor medida se sabe lo que
sucede en torno a la creación sonora contemporánea,
que tantas veces ha preludiado conceptos que en otras artes han
tardado años en manifestarse de manera explícita.
La acción en el ámbito sonoro ha sido un detonante
de conceptos que luego se han ido desenvolviendo poco a poco en
relación con la pintura, literatura, arquitectura y otras
manifestaciones posibles con cierta tranquilidad. Por otro lado,
la acción, ‘performances’ y otras manifestaciones
relacionadas directamente con la música están presentes
en la historia desde hace más tiempo del que se admite de
manera generalizada.
–¿Hay suficientes estudios sobre el tema?
–Se ha estudiado algo sobre su desarrollo en España
a partir de los años sesenta, especialmente en relación
al grupo Zaj. Sin embargo se ha trabajado poco sobre sus relaciones
directas con el movimiento Fluxus, que existen, y de las que ha
quedado constancia escrita. En cuanto a la imagen, es otro ámbito
de trabajo muy amplio; su vertiente más actual y conocida
es la que relaciona este concepto con las nuevas tecnologías
escenográficas, pero existen otros muchos aspectos.
–Entonces, las relaciones entre música, acción
artística y estética han existido siempre...
–Es evidente, claro. Esas relaciones fundamentan la misma
existencia de las manifestaciones experimentales ya desde los años
cuarenta en América, Europa y luego en España. Llega
un momento en el que, afortunadamente, las fronteras dejan de existir.
Todo tiene un lugar cuando el contenido vale la pena. Todo cuanto
se ha publicado en relación a ese momento histórico
debe considerar la presencia española, siquiera testimonial,
porque allí estaban esas manifestaciones. Las cuestiones
estéticas son algo inherente a esas relaciones entre música
y acción y, en muchos casos, se resuelven de manera conflictiva
en la medida en que la obra se ofrece a un público amplio
y no siempre dispuesto o informado para hacer el esfuerzo conceptual
necesario.
–En este sentido, ¿diríamos que la creación
actual ignora la tradición o la contempla?
–La creación actual nunca ignora lo tradicional, incluso
aunque se dé el caso de que prescinda de esa forma de expresión,
más que tradicional, histórica. A lo largo de la historia
han existido esas relaciones entre la música y las artes
plásticas, pero no cabe duda que desde los últimos
años del siglo XIX se han acentuado muchísimo y ya
en las primeras décadas del XX han tomado nuevos derroteros.
Se me ocurre, por ejemplo, la colaboración de Picasso con
Erik Satie, ya en 1917, para los decorados de Parade; pero también
Matisse, Picabia, Man Ray y tantos nombres importantes de la pintura,
fotografía... han establecido una relación directa
con los compositores. Hoy en día las colaboraciones de artistas
en creaciones multidisciplinares son algo totalmente normal y habitual.
–¿Qué ejemplos podría aportar
de este panorama más actual?
–En Europa y América hay nombres conocidos que producen
obras escénicas aptas para un público muy amplio,
como puedan ser Philip Glass, Robert Wilson o Peter Mussbach. En
España no existen ‘movimientos’ en sentido estricto,
sino más bien tendencias y nombres que sobresalen en el mundo
de la escena musical tanto en el sentido más tradicional
(el gran género vocal que es la ópera) como en creaciones
que van de lo experimental a los grandes espectáculos que
trascienden la sala de concierto.
–¿Y hay medios para eso en España?
–Como decía antes, las fronteras ya se han diluido
en lo que se refiere al planteamiento general de este tipo de creaciones
y el tipo de artista que las concibe. En cuanto a medios, como todo
el mundo sabe, en España se han creado en los últimos
años muchísimos espacios para el arte contemporáneo,
y en casi todos ellos la música tiene un lugar específico.
No sé si son suficientes, pero estamos mucho mejor que hace
relativamente poco y el nivel de recursos técnicos se ha
incrementado de forma más que notable.
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