P. merayo
Convencido
de que el espíritu que debe gestionar los mecanismos de crecimiento
cultural tiene que vivir al margen de los avatares políticos,
el galerista AlbertoSerrrano, protagonista ayer de las Jornadas
Temáticas del Al Norte, aseguró que «es aberrante
que las estructuras de decisión del arte cambien cada cuatro
años».
«Para que la cultura cumpla el objetivo vital de animar al
crecimiento social, es necesario que las estructuras tengan un desarrollo
sostenible».Con estas palabras Serrano puso de vuelta y media
la realidad que, según él, se mueve con antojos gubernantes.
«Se
toman decisiones, se crean mecanismos y duran lo que duran en el
poder sus gestores», dijo, poco antes de inicar la conferencia
sobre la difusión del arte que impartió ayer en el
Centro de Cultura Antiguo Instituto y que fue seguida de un interesante
coloquio, como ha venido ocurriendo a lo largo de la semana en las
Jornadas Temáticas de Al Norte.
Alberto
Serrano, que pocos meses atrás montaba en elPalacioRevillagigedo
la exposición Los años pintados -uno de los acontecimientos
del año cultural gijonés- y que años atrás
presentaba en Gijón al más deslumbrante de los poetas
visuales, Joan Brossa, cuya obra escrita traslada al castellano,
está convencido de que es tan difícil casar arte contemporáneo
con sociedad como hacer que algún deporte desbanque un día
al fútbol su trono. Pese a todo,«hay que presionar,
pedir espacios en los edificios públicos, en los lugares
políticos, en las mentes de los políticos y, sobre
todo, en los medios de comunicación».
En
este sentido elogió con todas sus energías verbales
la aventura que ha puesto en marcha ELCOMERCIO, asegurando que iniciativas
como Al Norte son las que realmente enriquecen. «Sobre todo,
porque responden a la pasión, al verdadero espíritu
que debe generar este tipo de actividades», dice el galerista,
absolutamente convencido de la «aberración» que
supone «que las estructuras de decisión de las artes
plásticas cambien cada cuatro años y se muevan al
capricho de cada legislatura».
Serrano,
que lleva las riendas en Teruel de los Encuentros Europeos de Arte
Joven, piensa que las iniciativas en favor de la cultura requieren
el esfuerzo de un consenso al margen de partidismos.
La formación oficial
El galerista invitado, que es de los que entran al trapo en el debate
que inunda el terreno de la formación artística, participa
de la opinión de quienes acusan a la Escuela de Bellas Artes
de no ser, precisamente, un germen de artistas, «sino de gentes
acartonadas y acomplejadas, incapaces de superar el academicismo».
«Talleres
como los de Al Norte», añadió, «forman
más y educan más a los jóvenes que la Escuela
de Bellas Artes tal y como está concebida ahora mismo».
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