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La comunicación
es uno de los intereses fundamentales del proyecto ‘H’,
con el que Paco Nadie ganó uno de los dos premios Astragal
que conceden anualmente el Conseyu de la Mocedá, el Instituto
de la Juventud y el Ayuntamiento de Gijón. La exposición,
en el Espacio Astragal y las calles cercanas ‘habla’,
entre otras cosas, de la estructura del silencio, la desaparición
del signo y la escala del tiempo.
Hace tiempo que Paco Nadie viene moviéndose en estos difíciles
terrenos multidisciplinares donde lo habitual es derivar en dogmatismos
y actitudes miméticas de toda índole. Pero, en su
caso, el trabajo diario y el estudio constante están logrando
que su incipiente carrera haya ganado enteros en los últimos
años.
Paco Nadie (pseudónimo de Francisco Torres Carretero) es
Licenciado en Bellas Artes en la Especialidad de Escultura por Universidad
de Salamanca. En 2004 fue becado por EL COMERCIO en AlNorte, con
la exposición ‘Cuando Sople El Viento’, que ocupó
el Museo Barjola de Gijón. Antes había presentado
también las individuales ‘Lacarne’ (Espacio Líquido,
2001) y ‘Anónimos’ (sala Convento, Badajoz, 1999),
participando en distintas colectivas asturianas.
–El Premio Astragal 2005 y la beca AlNorte 2004 han proyectado
públicamente el trabajo de Paco Nadie. ¿Cómo
valora ambas distinciones?
–Realmente bien. Me parecen iniciativas que, contra lo que
muchos puedan pensar, repercuten socialmente en todos y son muy
necesarias. En las dos convocatorias se hace hincapié en
distintas formas de expresión pero yo opté por el
dibujo, la escultura, la pintura, desde ideas muy sencillas.
–¿Cuáles son las referencias que más
han influido en el proyecto ‘H?
–Entre otras, el camarín de las vulvas de Tito Bustillo,
los estudios de mecanismos de músculos de los orificios de
cuerpo de Leonardo Da vinci, ‘El Origen del Mundo’ de
Gustave Courvet, el ‘Etand Donné’ de Duchamp,
los juegos deconstructivos de Gordon Matta Clark, el ‘Kilometro
bajo tierra’ de Walter de María, el corte en el lienzo
de Lucio Fontana, Cronenberg, Leolo, ‘El mar y el espejo’
de Auden, ‘Un apocalipsis invita vivir’ de Bernd Dietz,
los ‘Who’, Giant Sand, Bach, Bruce Nauman, McLuhan,
Lao Tsé, mi familia y muchas obras, personas, personajes,
autores, amigos y lugares que me arrepentiré por no haber
nombrado. Últimamente disfruté mucho de la exposición
de Francias Alÿs en el Macba.
–Estas propuestas precisan la interpretación
conceptual del espectador. ¿Dónde situaría
el límite entre las claves aportadas por el artista y el
esfuerzo del público?
–Creo que el artista debería siempre esforzarse más
porque, entre otras cosas, tenemos una sospechosa fama de vagos,
aunque no en todos los casos sea cierta. Hoy ‘artista’
es un término casi despectivo, y el trabajo debe ser quien
justifique todo. Pero, a veces, uno camina en la dirección
equivocada o decide instintivamente, por sobrevivir, ser más
hermético o impermeable. De ahí la frase empleada
en esta exposición («para que entre lo de fuera y salga
lo de dentro»). Yo tengo una tendencia a sospechar de los
discursos cristalinos. Haría falta un silencio momentáneo,
de vez en cuando. De ahí el gesto de rescatar la ‘H’
como la estructura del silencio que posibilitaría, en principio,
cualquier comunicación. Las cosas que yo pueda decir no son
tan complejas como parecen. El sentido poético de las cosas
es un anacronismo, pero resulta que hasta la física lo emplea
para explicarlo todo. La experiencia estética esta al alcance
de cualquiera, aunque si algo no te gusta o no quieres verlo, pues
no lo verás.
–Paco Nadie se dedica simultáneamente a la
creación y a la docencia. ¿Son campos fácilmente
compatibles?
–Si existe un mínimo compromiso, dependiendo del carácter
de la persona, es difícil desconectar. Pero pienso, como
Openheimmer cuando dijo «hay niños jugando en la calle
que resolverían mis más complejos problemas de física»,
que yo también tengo mucho que aprender de ellos y, mientras
enseño, eso es lo que intento hacer.
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