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Desde 2002, los destinatarios de las becas AlNorte fueron seleccionados por un jurado cuya honesta mirada impulsó a estos artistas aún no profesionales atendiendo a la calidad de sus proyectos. Hoy, todos los becarios forman parte del circuito artístico y gran parte de ellos han ganado presencia y prestigio nacional.
Son proyectos individuales, de carácter singular, que se podrían uniformar con ciertos rasgos colectivos. Por ejemplo, el interés por las naturalezas, el paisaje humano, la poética, la denuncia, el sentido estético de las cosas y el diálogo con el espacio expositivo. En una convocatoria abierta a todas las disciplinas de actualidad (pintura, escultura, fotografía, video, obra gráfica, instalación, arte electrónico, ‘net-art’...), AlNorte ha constatado la madurez de muchos jóvenes españoles y, quizás, la incapacidad de otros. Creo que en estos seis años hemos podido distinguir, entre otras cosas, a los autores que abogan por la especialización extrema para disimular su propia incapacidad, cayendo en absurdos dogmas de mercado, de quienes han sabido mantener su propio norte, sin malabarismos, con los pies en el suelo y las ideas claras. |