|
En el panorama artístico de nuestros días, plagado de propuestas, es difícil proyectar un centro de arte actual que resulte convincente. A la abundancia de museos, ofertas expositivas y eventos paralelos se unen numerosos problemas derivados de la financiación, gestión, organización y difusión de los programas, que en ciertas periferias tienen más dificultades que en otras para labrarse un futuro con garantías.
Por eso y porque la mayoría de los asturianos que amamos el arte deseamos su éxito, seguimos dando confianza a LABoral Centro de Arte y Creación Industrial. No ha cumplido año y medio de vida y, por tanto, todavía merece nuestros votos. El problema es que está consumiendo un gran presupuesto público y privado que sus responsables consideran insuficiente y es tremendamente superior a los que hasta ahora se movían en el arte actual de nuestra bendita región, que necesita con urgencia más guión que decorados.
Hoy por hoy, en este centro están puestas nuestras mayores esperanzas. Sin embargo, los primeros pasos han mostrado altibajos, con un potente impulso hacia el ‘glamour’ ceremonial y los grandes decorados, pero con guiones de moderado interés y de escasa singularidad. Su directora, Rosina Gómez-Baeza, lleva varios meses exhibiendo las cifras de visitas y de producciones, tratando de justificar el interés del proyecto. Y en su deseo de erigirse en referencia, suele ofrecer una confusa mixtura de datos que, sin ser falsos, son manipulables y pueden generar lecturas muy dispares.
Los grandes logros culturales deben realizarse a largo plazo, pero la dura realidad es que LABoral no está calando como debe en la sociedad asturiana, ni en la cultura nacional, ni en el arte internacional. Su programación se nutre de caminos emprendidos por otros espacios, teniendo al ZKM de Karlsruhe (Alemania) como guía espiritual y a otros organismos colaboradores (MedialabMadrid, Fundación Telefónica...) como alimento cotidiano. En ese empeño, mi querida Gómez-Baeza denomina ahora al centro "LAB" a secas, tratando al menos de abrazar semánticamente esa singularidad aún lejana. Pese al atractivo de algunas piezas de las exposiciones temporales y al importante esfuerzo económico dedicado a su diseño y montaje, LABoral adolece de una comunicación más fluida y de una equilibrada síntesis expositiva, entre otras cosas. |