Segunda piel
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Director: Gerardo Vera
Productor: Andrés Vicente Gómez
Nacionalidad: España (1999)
Intérpretes: Javier Bardem, Jordi Mollá, Ariadna Gil, Cecilia Roth, Javier Albalá, Adrián Sac
Guión: Ángeles González-Sinde
Fotografía: Julio Madurga
Música: Roque BañosComentarios: Tras recibir un Goya por la dirección artística de La niña de tus ojos y realizar Una mujer bajo la lluvia y La Celestina, el prestigioso escenógrafo Gerardo Vera nos ofrece con Segunda piel su tercer esfuerzo creativo como director, que es, sin duda, el mejor. Filme intimista que propone una reflexión sobre la complejidad de los sentimientos, a partir de la historia de amor entre dos hombres, uno de ellos casado y padre de familia.
Antes que nada, conviene precisar que Segunda piel no intenta escandalizar a nadie, ya que está filmada con tacto, sin estridencias, pese a que alguna escena tenga morbo y ponga la carne de gallina. Porque en el desarrollo argumental no rehúye Gerardo Vera ninguna de las situaciones melodramáticas a las que el conflictivo triángulo amoroso se prestaba. Incluso en la elección temática hay una constante irrisión de los mecanismos sentimentales puestos en marcha por los maestros del melodrama tradicional. Aquí la novedad consiste en la utilización de este característico tono llano, natural, sin frivolidades ni brocha gorda, por el que la peripecia se desarrolla de manera discreta y emotiva.
Como era de prever, en Segunda piel su máximo responsable juega a fondo la baza de los actores. Así, el camaleónico Jordi Mollá, con el pelo al rape, borda su papel de ingeniero aeronáutico, lleno de secretos para su esposa, su hijo, su amante e incluso para él mismo. Por su parte, Ariadna Gil encarna con sensibilidad a una mujer positiva, racional, que debe hacer frente a algo tan sorprendente como inesperado. Javier Bardem es el tercero en discordia: un traumatólogo que tiene asumida su elección sexual y que intenta ayudar al primero. Su interpretación es de recibo. Ellos son lo mejor de una película diferente, que no pretende provocar, sino como afirma su propio autor abrir mentes y derribar guetos.