Tremendamente intuitivo, inexorablemente ordenado. De
infinita imaginación e inabarcable creación.
A 100 años de
su nacimiento y 7 de su muerte, Aurelio Suárez sigue
dando sorpresas que van desdibujando el enigma.
Ni oscuro, ni impenetrable, ni misterioso, ni indescifrable,
ni recóndito. Aurelio Suárez (Gijón,
1910-2003) «no era nada de eso». Por tanto, «tampoco
enigmático», dice tajante su hijo Gonzalo,
seguro de que el adjetivo que ha perseguido a
este inabarcable creador con intención de describir
sobre él corona de leyenda, no atiende a verdades
absolutas, ni siquiera a medias verdades.
«Mi padre habla en su obra con claridad, si el que
mira no lo entiende, no es porque haya enigmas
ni misterios, sino porque el que observa no llega
a entrar, no la comprende». Y para comprender
nada mejor que conocer. Sólo el conocimiento
puede hacer que caigan por su propio peso las
capas que parecen secretos.
LIBROS
A caballo entre el arte y la literatura
Pocos animales han suscitado tanta bibliografía,
a lo largo de la Historia, como el caballo.
Desde que el hombre aprendió a aprovechar
sus cualidades y lo convirtió en una
de las herramientas más propicias para alcanzar
sus fines, no han sido pocos los autores
de toda condición que se han ocupado
de glosar sus virtudes, calibrar sus defectos
y evaluar cada una de sus posibilidades.
Nun-y contesté a aquella carta que
m’unviara a San Pietro in Montorio,
tan atenta; falábame de tardes
na llende del aire y del misteriu
d’una figal que naciera, milagrosamente,
nel patiu lluces del edificiu
onde vivivía; per ehí, ente les
páxines de dalgún llibru, andará’l
so billete de melancolía.
Aunque las formas rectangulares
han
protagonizado el Arte desde el principio
de los tiempos, las formas triangulares
y sus múltiples derivaciones
no se han quedado atrás.