30-abril-2006


Pequeños accionistas: indefensos y marginados
Aunque el interés por la Bolsa crece, muchos inversores se quejan de que quedan indefensos y marginados en las grandes operaciones. Los expertos creen que las leyes son buenas, pero que las empresas fallan al aplicarlas


Patricia Pérez Zaragoza

Sexo: Varón (un 58% son hombres y un 42%, mujeres)
Edad: entre 35 y 55 años (Un 57% de los inversores se sitúan en esta franja de edad. Los menores de 35 años sólo suponen un 2% del total)
Categoría social: clase media o media-alta (seis de cada diez inversores pertenecen a estas clases sociales)
Situación laboral: trabajador con buena formación (un 27% de los inversores tiene estudios universitarios).
Localización: vive, principalmente, en Cataluña, Madrid o País Vasco.
Llevan siete meses reclamando el apoyo del pequeño accionista y al final, la decisión de la opa de Gas Natural sobre Endesa, tras la paralización por parte del Tribunal Supremo, se adoptará en un ámbito bien distinto al puramente mercantil. El caso no es más que un nuevo ejemplo que pone en evidencia la marginación y el desplazamiento al que se relega al pequeño inversor en España. Una encuesta de la consultora Metroscopia afirma que los accionistas minoritarios, en general, se sienten desprotegidos. «El 76% cree que no existen aún en España los mecanismos suficientes para defender adecuadamente sus intereses», afirman desde Metroscopia.

La política y lo judicial
Uno de los puntos débiles del mercado bursátil actual está en la gran correlación que existe entre los temas puramente mercantiles, la política y el debate social. «Sin ir más lejos, en la opa de Gas Natural sobre Endesa ha podido comprobarse que los pequeños accionistas han sido sometidos a auténticos ejercicios de demagogia e información interesadamente confusa», asegura Fernando Herrero, vicepresidente de ADICAE (Asociación de Usuarios de Banca, Cajas y Seguros). «También es una muestra de discriminación que sólo se pueda judicializar y paralizar una opa si se dispone de 1.000 millones de euros. ¡Ya les hubiera gustado también hacerlo a los miles de pequeños accionistas de Terra», añade. En este sentido, Javier García de Enterría, socio de Clifford Chance y abogado de Endesa, considera que este ejemplo no debe generalizarse. «No todas las opas se judicializan ni a partir de ahora lo van a hacer», afirma. En cualquier caso, asegura que el accionista minoritario está desprotegido porque las empresas no suelen aplicar como debieran los mecanismos legales que existen. «Nuestras normas, tanto la ley de Sociedades Anónimas como la propia Ley del Mercado de Valores son muy similares a las de otros mercados. Lo que es dudoso es la aplicación real que hacen las empresas de ellas», asegura. Para José María Garrido, catedrático de Derecho Mercantil y consejero de Cuatrecasas, el problema fundamental está en el concepto de minoría. «La Ley de Sociedades Anónimas está pensada para proteger a minorías del 5%, mientras que en las grandes sociedades cotizadas ese porcentaje es inalcanzable e inapropiado», señala. Gonzalo Jiménez Blanco, socio del bufete Ashurst, cree, también, que los derechos de las minorías son mejorables, por ejemplo en materia de impugnación de acuerdos sociales.

Fernando Herrero, de ADICAE, afirma que otra debilidad es la dudosa independencia de los «Defensores del Cliente», cuya remuneración depende al 100% de las entidades. «Otro problema es que las decisiones de los supervisores, como la CNMV, carecen de capacidad vinculante», comenta.

Papel en las juntas

En teoría, la Junta de Accionistas es el órgano supremo de administración donde se toman las decisiones más importantes en la vida de una sociedad. No obstante, la realidad demuestra que la presencia de los minoritarios en este importante escenario también es escasa o nula. Sólo uno de cada cuatro pequeños inversores suele acudir a una junta.

La reciente transposición de la Ley de Sociedad Anónima Europea ha introducido medidas que tratan claramente de fomentar la defensa de los minoritarios. Entre otras cuestiones, se ha elevado a un mes el plazo de convocatoria de la Junta, frente a los 15 días actuales. Además, los accionistas que consigan reunir el 5% del capital social y deseen introducir modificaciones o asuntos al orden del día podrán hacerlo dentro de los cinco días siguientes a la publicación de la convocatoria.

Pese a todo, Javier García de Enterría, de Clifford Chance, cree que es absolutamente imposible incentivar el interés de los pequeños accionistas por asistir a las juntas. «Consideran que su capacidad de influencia en la junta es nula, no tienen un conocimiento profundo de lo que pasa en la empresa, creen que no les van a hacer ni caso...», apunta. Para García de Enterría incluso el voto electrónico está demostrando tener unos resultados prácticos bastante escasos.

Votar con los pies
Para Javier Cremades, presidente del despacho de abogados Cremades & Calvo Sotelo, un incentivo para motivar la participación del minoritario en las Juntas es recurrir a la sindicación. «La unión de todos aquellos pequeños accionistas que se encuentren bajo el paraguas de un sindicato favorece que su voz pueda ser escuchada en el seno de las sociedades», afirma Cremades.

«Las leyes españolas no han sabido promover el activismo accionarial, sino todo lo contrario. Han favorecido el absentismo del accionista», asegura. «En las pequeñas sociedades, los pequeños accionistas votan con los pies: si no les gusta la gestión de la empresa en la que participan, venden y se van a otra», añade José María Garrido.

Poca información sobre las opas

Con el lanzamiento de una opa (Oferta Pública de Adquisición), comienza para las empresas una verdadera carrera por estar en todos sitios, por proclamar sus bondades y las de la operación. Sendas campañas de publicidad en televisión, encuentros con analistas... con estas estrategias las empresas quieren «camelar», sobre todo, a los pequeños inversores para que les den su apoyo. Pese a los esfuerzos, según una encuesta de Metroscopia, un 69% de los pequeños inversores cree que raramente recibe información precisa y clara sobre lo que supone e implica una opa que le afecte. Un 79% de los encuestados opina que las opas se plantean pensando más en los intereses de los grandes inversores que en los del conjunto del accionariado. En general, el pequeño accionista piensa que sus intereses no van a ser adecuadamente representados ni defendidos cuando hay una operación de este tipo por medio. Javier Cremades, presidente de Cremades & Calvo Sotelo y secretario de AEMEC, cree que los accionistas deben ser los protagonistas de estas operaciones, «quienes decidan, en última instancia, la conveniencia o no de las mismas».

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