
Lunes, 3 de noviembre de 2003
'Vetusta'
cuna real
Los ovetenses pasan de la sorpresa inicial al orgullo y reivindican
la procedencia de Letizia Ortiz porque se sienten parte del
enlace real
R. LANERO/OVIEDO
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| ENTUSIASMO. Emilia Pelayo,
Rosalía Sanjore y Ana Landa aplaudieron ayer a
la hora del vermú el enlace entre el Príncipe
Felipe y la periodista Letizia Ortiz. / JESUS DIAZ |
El 'discutido' divorcio de la princesa
La música que le salía de las manos a un joven
africano que golpeaba con vehemencia el cuero de su yembé
en la plaza del Fontán parecía un quejido casi
mudo. Un ensordecedor murmullo recorría ayer todos y
cada uno de los rincones de Oviedo y se detenía con una
fuerza renovada en las inmediaciones de la calle de Pérez
de la Sala, antigua residencia de los abuelos de Letizia Ortiz,
de dónde volvía a salir con nuevos y ricos matices
hacia el corazón de la ciudad.
Las calles del casco histórico se convirtieron en
improvisados foros de discusión con un único
tema de conversación: la boda del Príncipe Felipe
con la periodista «ovetense» Letizia Ortiz. La
sorpresa inicial que causó la noticia del enlace real
en la ciudad se tradujo ayer en un sentimiento de orgullo
del que hacían gala la mayor parte de los ovetenses,
que aseguraban sentirse «de alguna forma» parte
de una unión tan querida como celebrada.
Cariño institucional
El entusiasmo de la noticia del enlace real ha sido tal en
la ciudad que su alcalde, Gabino de Lorenzo, haciéndose
eco del sentir popular, ha utilizado las herramientas que
tiene a su disposición para conferir aún más
espectacularidad al compromiso. De Lorenzo emitió ayer
un bando municipal en el que ha expresado «la alegría»
de todos los ovetenses ante la «trascendencia histórica»
del acontecimiento. El alcalde reunirá hoy a todo el
equipo de Gobierno para hacerle partícipe de su propuesta:
enviar un regalo institucional a la futura princesa. La Cruz
de los Ángeles, símbolo de Asturias, llegará
a manos de Letizia Ortiz, la 'princesa de Oviedo'.
Fin de existencias
Fueron muchos los que voluntariamente se sometieron a la
'tiranía' del despertador para acudir a primera hora
de la mañana al kiosko y hacerse con la prensa del
día. La imagen de la 'princesa' aparecía en
todos los periódicos nacionales y locales, que ya a
media mañana comenzaban a escasear. A la hora del vermú,
no se vació ni un sólo vaso de vino, cerveza
o sidra sin que, entre sorbo y sorbo, entre culín y
culín, se pronunciase el nombre de la prometida.
En una vinoteca próxima a la Catedral, la familia
Fernández aprovechaba su reunión semanal a la
hora del vermú para comentar la noticia. El 'patriarca',
Bernabé Fernández Rodríguez, insistía
en un matiz: «Es asturiana, pero no hay que olvidar
que, ante todo, es ovetense». Bernabé también
destacaba «el prestigio que traerá a la ciudad,
a los Premios Príncipe, a todo lo que se haga...».
Rafael y Belén daban su bendición al enlace.
«Ojalá sean felices y acierten», señalaban.
Mientras, a su lado, Margarita, temía que «las
cosas se disparen por la prensa y un hecho tan natural se
vaya al traste».
En cuanto al matrimonio civil de la futura esposa del Príncipe,
los Fernández, a excepción de Bernabé,
se mostraban contundentes: «Si nos fiamos de él
para gobernar, ¿cómo no nos vamos a fiar de
él en la elección de su esposa?». Destacaron
la discreción de Letizia Ortiz así como su formación
universitaria y confiaron en que «haga feliz al Príncipe
para que éste haga bien su trabajo».
Las terrazas de la plaza del Fontán eran un hervidero
de todo tipo de comentarios. José Antonio Muñiz,
Emilio Fernández, Isabel Iglesias y Socorro Fernández
charlaban animadamente mientras disfrutaban de un reconfortante
caldo. La noticia les pilló por sorpresa el sábado,
pero ayer la expectación se había traducido
en un gran orgullo. Los señores estuvieron parcos en
palabras a la hora de regalar algún piropo a la prometida;
las señoras, sin embargo, no escatimaron en elogios.
«Todo el mundo habla de los mismo», apuntaban,
al tiempo que Emilio añadía que «he tenido
que ir a tres kioskos distintos hasta que pude encontrar el
periódico».
Estos cuatro amigos reconocieron su 'disgusto' cuando supieron
que el enlace se celebraría en Madrid, aunque aseguraron
tenerlo superado. Su única preocupación: la
descendencia.
El deseado primogénito
La misma preocupación ponían sobre la mesa
Emilia Pelayo, Rosalía Sampedro y Ana Landa, que a
media mañana se tomaban un vino en los soportales del
Fontán. Rosalía lanzaba un mensaje claro y contundente
a la Casa Real: «Que se espabilen para ir a por el heredero
porque ya están en edad».
Pero tras esa preocupación inicial, llegó el
momento de los halagos. «La novia es maravillosa y encima
es de aquí», apuntaba Emilia, quien destacaba
sobre todo dos valores de su persona, la bondad y su capacidad
de trabajo. Rosalía, sin embargo, alabó su belleza
y también su formación, así como la «buena
pareja» que hace con don Felipe: «Los dos son
tan altos, tan guapos y tan inteligentes... Él tuvo
muy buen gusto».
Las tres amigas restaron importancia al hecho de que la novia
de don Felipe haya estado casada por lo civil. Insistieron
en el cambio de mentalidad que han propiciado los nuevos tiempos.
'Descubiertos'
La única imagen del futuro rey y de la periodista
ovetense, tomada durante la celebración de los Premios
Príncipe, en el Teatro Campoamor, dio ayer la vuelta
al mundo. No pasó inadvertida para Ana Landa, que ahora
echa la vista atrás mientras esboza una sonrisa pícara:
«Está claro que en esa mirada hay complicidad.
La sonrisa de don Felipe lo dice todo». Sus compañeras
de tertulia asienten, aunque reconocen que «lo han escondido
muy bien» y que les nunca hubieran descubierto de no
haber anunciado su compromiso públicamente.
Todos a la boda
El murmullo constante de Oviedo se quedaba pequeño
en comparación con el que recorría las calles
y los bares próximos a Pérez de la Sala, donde
los abuelos maternos de Letizia vivieron durante varios años.
La excitación era tal entre los vecinos que algunos
de ellos sugerían incluso que se hiciese una 'invitación
colectiva' para que todo el barrio estuviese presente en la
boda.
En el bar 'Harry's', Juan Alonso y Marta Palacio reconocían
que «llevamos dos días hablando de lo mismo».
Juan aseguró conocer al padre de la novia y dio su
bendición a los contrayentes: «Todos estamos
encantados y aquí la gente está como loca con
la princesa».
Marta explicaba que todo el mundo intentaba recordar cosas
acerca de la familia Ortiz: «La abuela, Menchu del Valle,
compraba en el supermercado de mi abuela».
Al final de la barra del 'Harry's', Mori Fernández
echaba la vista atrás para hablar del padre de Letizia:
«Trabajé con él hace 15 ó 16 años;
yo era conductor y trabajé con él para Antena
3 Asturias en la Vuelta Ciclista, en la etapa de los valles
mineros». De la prometida tiene recuerdos vagos, pero
reconoce que «esto ha sido un 'boom' en Asturias, y
eso que yo no soy monárquico». Mori quiso también
referirse al divorcio de la hija del que fuera su compañero
de trabajo: «Tuvo un mal comienzo en la vida; eso nos
puede pasar a cualquiera».
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