
Lunes, 17 de noviembre de 2003
Un
vinculación real
La relación de Ribadesella con la Monarquía española
se remonta al siglo XVI. Los Marqueses de Argüelles recibieron
en su chalé a un buen número de regios visitantes
JUAN GARCÍA/RIBADESELLA
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| PREGONERA. Letizia Ortiz,
en las fiestas de Ribadesella. / N. ACEBAL |
La estrecha relación que la futura Princesa de Asturias
y Reina de España tiene con el concejo de Ribadesella
no es producto de la casualidad. Letizia Ortiz Rocasolano siente
gran predilección por los paisajes de este concejo y
de la pequeña aldea de Sardeu donde residen sus abuelos
paternos. Hasta aquí se acercaba siempre que se lo permitía
su trabajo. Sin embargo, no será el primer miembro de
la Familia Real que ha escogido este rincón de Asturias
para descansar.
Los vínculos de Ribadesella con la Monarquía
española se remontan al siglo XVI, cuando Carlos I
de España (V de Alemania) y todo su séquito
pernoctó en este concejo tras su inesperado desembarco
en Tazones. En su viaje a Santander hicieron escala en esta
villa los días 24 y 25 de septiembre de 1517 y aquí
fueron agasajados con festejos y corridas de toros.
El siguiente lazo regio es mucho más cercano, tardó
varios siglos en llegar. Fue en julio de 1912, cuando el Rey
Alfonso XIII visita el chalé de los Marqueses de Argüelles
en el arenal de Santa Marina. Su llegada fue saludada con
salvas de cañón y sirenas de los barcos de vapor
atracados en el puerto. Telas y guirnaldas de flores invadían
el hotel de los marqueses. Alfonso XIII participó esos
días en un concurso de tiro de pichón disputado
en el campo de tiro improvisado en la playa riosellana.
Dos años mas tarde, en el verano de 1914, se pasó
por el mismo hotel la Infanta Paz de Borbón. En 1926
lo hizo el Príncipe de Asturias, Alfonso de Borbón.
Y en 1929, su hermano Jaime de Borbón, Infante de España.
Una amplia relación de ilustres y reales visitantes
que solían recibir los Marqueses de Argüelles
en su chalé-hotel de Ribadesella, convertido hoy en
Gran Hotel del Sella.
'La España Salvaje'
Aquella regia costumbre se perdió en el transcurrir
del tiempo hasta que, en diciembre de 1995, el actual Príncipe
de Asturias, Felipe de Borbón, arribó por estas
tierras para participar en el rodaje de uno de los capítulos
del programa de TVE 'La España Salvaje'. Un documental
que estaba dedicado a la reproducción del salmón
en el río Sella. Aquel acontecimiento tuvo lugar el
2 de diciembre de 1995 y, durante su estancia en Ribadesella,
almorzó con las autoridades locales en el mismo chalé
que había visitado su bisabuelo 83 años antes.
Pero unas horas antes de aquella comida tuvo oportunidad de
empaparse de popularidad en el núcleo ribereño
de El Alisal. Allí saludó a sus vecinos y, en
'El Llagarón', fue obsequiado con un buen desayuno,
dejando su firma estampada en la tela de un pañuelo.
La relación de Felipe de Borbón con el concejo
de Ribadesella se había iniciado años antes
de aquella visita gracias a su relación sentimental
con Isabel Sartorius. La que por aquel entonces era su pretendiente
oficiosa eligió una casona de esta villa para apartarse
del ruido de cámaras y flashes de los fotógrafos.
Aquí intentó ocultarse de todo el mundo, pero
tampoco lo consiguió. Aquellas visitas también
despertaron los rumores de reencuentros con el Príncipe
Felipe tanto en tierra como en alta mar. Isabel Sartorius
todavía hoy sigue visitando de incógnito el
concejo riosellano.
Es el mismo municipio elegido por la futura Reina de España
para veranear. Y es que Letizia Ortiz Rocasolano siempre confesó
que la aldea de Sardeu, donde residen sus abuelos, es su lugar
preferido para disfrutar de sus vacaciones. Quién sabe
si el año próximo acompañará a
su Príncipe esposo para entregarle el premio al Pueblo
Ejemplar de Asturias a la localidad de Tereñes, en
el que será su cuarto intento para conseguir tan prestigioso
galardón. En Ribadesella ya han comenzado a hacer apuestas.
Lo que nadie pone en duda es que este nuevo lazo real con
el concejo será muy positivo y facilitará la
promoción turística del municipio. «España
es masivamente monárquica y creo que todo esto será
absolutamente positivo en cuanto a promoción y a nuestra
influencia en el ámbito estatal. Lo único que
deseo es que los príncipes vengan mucho por aquí
y que eso sirva para dar a conocer al mundo estas bellezas
escondidas», asegura Toni Silva, presidente de Fomento
del Turismo (Foturi). Y es que, a su juicio, «será
el espaldarazo definitivo de Asturias; será fundamental
para que nos cueste un poco menos salir a vender nuestra oferta
turística».
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