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Jueves, 22 de abril de 2004

Gijón regalará a la pareja una copia del Elogio «para el jardín»
El Ayuntamiento encargará una reproducción en bronce de la escultura como símbolo moderno de la ciudad. El obsequio se completará con una felicitación institucional


LETICIA ÁLVAREZ

El 'Elogio del horizonte', la escultura más querida de Eduardo Chillida, estará en los jardines del palacio de la Zarzuela muy pronto. Será un reproducción de la obra de hormigón que desde 1990 gobierna la ciudad y es el regalo elegido por el Ayuntamiento de Gijón para el Príncipe y Letizia Ortiz con motivo de su próxima boda. Los responsables del equipo de gobierno municipal le dieron muchas vueltas al obsequio y barajaron numerosas posibilidades, pero al final ganó el que ya se ha convertido en el símbolo de todos los gijoneses. Precisamente por eso y porque es fiel reflejo del espíritu de transformación y de modernidad de la ciudad, el Elogio se convertirá en el regalo oficial de Gijón para los contrayentes.

De momento, no hay nada decidido sobre el tamaño y el material en el que se realizará la réplica, pero todo apunta a que será una escultura en bronce para que los novios puedan instalarla «en el jardín» de su residencia, según fuentes municipales. El pabellón del Príncipe se encuentra integrado en el complejo residencial del palacio de la Zarzuela donde desde hace varias décadas se levanta un hórreo. La típica construcción asturiana también fue un regalo para don Felipe al que ahora se sumará la copia de una escultura vanguardista.

El 'Elogio del horizonte' será encargado a un taller para reproducirlo a escala. Después se enviará a La Zarzuela, acompañado de una felicitación institucional.

El Ayuntamiento de Gijón se une así a otros consistorios asturianos que ya han hecho llegar sus respectivos regalos a los novios. Entre ellos, una vajilla de la fábrica de loza de San Claudio, de Oviedo; un llagar de sidra, de Ribadesella, o unos trajes regionales llaniscos, que les fueron enviados desde Llanes.

Además, el Principado de Asturias agasajó a la pareja con un tapiz inspirado en una acuarela de Antonio Suárez y tejido por Pilar Quintana, artesana de Taramundi.