
Sábado, 15 de mayo de 2004
Asturianos
también en las calles danesas
L. A. R./COPENHAGUE
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| BANDERA. La enseña asturiana
no podía faltar. / L. A. R. |
Quién decía que los españoles no habían
entrado en el mundo de las nuevas tecnologías. El 'Pásalo',
el famoso mensaje vía sms que revolucionó la
noche del 13 de marzo, ha vuelto a triunfar en Dinamarca.
En menor escala, pero logró su propósito. Al
menos una veintena de españoles residentes en Copenhague
se congregaron en la plaza del Ayuntamiento para seguir la
boda real danesa. «No perdemos ninguna oportunidad de
reunirnos si la excusa tiene algo de España»,
comenta Luis Moreno, un joven madrileño, que participa
en el «tinglado». La última vez que se
vieron fue con ocasión de un espectáculo de
Sara Baras, pero tampoco quisieron perderse los partidos de
la UEFA del Barcelona y del Mallorca. «Aquí no
importa el equipo, lo que importa es que somos españoles».
Los colores ayer eran monáquicos porque la oportunidad
venía dada por la presencia de la Familia Real española,
prácticamente en pleno, en la boda del príncipe
Federico y Mary Donaldson. «Queremos verles aunque sea
por una pantalla. Si nos pudieran escuchar sería la
bomba porque la vamos a montar muy gorda», advierte
Pablo González Robles, un avilesino becado por el IDEPA
para promocionar a las empresas asturianas en las frías
tierras escandinavas. Junto a él se encuentra Olaya
Miranda, una ovetense de 26 años, que estudia Económicas
a través del programa de intercambio de Erasmus. «Estoy
encantada», dice, de que la novia del Príncipe
sea de su ciudad natal. Es más hasta estudiaron en
el mismo colegio. «Fui al Gesta I y, ya ves, alllí
educan princesas», añade con humor. Pero hace
una pequeña crítica: «Lo único
que se comenta en Oviedo es que debería haberse casado
allí, en Asturias».
Son cerca de las cuatro de la tarde y la gran pantalla instalada
frente a la casa consistorial muestra la imagen del Príncipe
y Letizia Ortiz. «Son ellos, son ellos». El griterío
español sorprende incluso al resto de los congregados.
La bandera asturiana es enarbolada y se desata la pasión.
«Qué guapa. Qué guapa, si parece recién
salida de Hollywood», exclama Olaya.
A los españoles emigrados les gusta la novia del Príncipe,
«es muy mona, aunque delgada, pero sobre todo es que
se les ve enamorados y eso es lo que importa». «Más
bien a él se le cae la baba», insiste Luis, mientras
mantea la enseña asturiana frente a Pablo, avilesino
de 29 años, al que interesa más que el caviar
de oricios desbanque a los arenques escandinavos que la boda
reflexiona: «Aunque pensándolo bien si el nombre
de Letizia unido al de Asturias sirve para promocionar la
tierrina bienvenido sea. ¡Viva los novios!».
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