
Lunes, 3 de noviembre de 2003
Oro
de Navelgas para las alianzas
El Príncipe Felipe mostró su cara más
alegre, feliz y cercana en su reciente visita al Pueblo Ejemplar
2003
LETICIA ÁLVAREZ/GIJÓN
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| ORO. El Príncipe de
Asturias participó en el bateo del preciado mineral
en aguas de Navelgas, el día del Premio al Pueblo
Ejemplar. / E. C. |
Cercano, efusivo, alegre... Radiante, en suma. Quienes fueron
privilegiados testigos de la última visita del Príncipe
Felipe a Asturias con motivo de la entrega de los Premios
que llevan su nombre coinciden en destacar que brilló
como nunca antes lo había hecho. Ahora muchos encuentran
la explicación a su manera de desenvolverse: don Felipe
ya estaba enamorado. No sólo eso, además visitaba
la tierra de la que está llamada a convertirse en su
esposa y quiso mostrarse como un Príncipe cercano al
pueblo, al pueblo al que pertenece Letizia Ortiz.
El pintor Manuel Linares no duda al creer que Asturias ha
sido desde siempre un talismán para Su Alteza Real.
«Nunca había visto a una persona de la Realeza
tan familiarizada con las gentes», destaca el artista.
Linares recuerda que el Príncipe le felicitó
«muy efusivamente» por su discurso. Pero lo rememora
porque el contenido hacía alusión al amor y
no por falta de modestia. Su texto salpicado de menciones
a lo maravilloso del cortejo emocionó al futuro monarca.
«Sé que siempre estuvo muy presionado por el
tema de encontrarle una novia, pero nadie puede vivir sin
amor. De aquí, de Navelgas se llevó el oro para
sus alianzas», cuenta de forma metafórica el
pintor.
El pueblo vitoreó y ovacionó a su Príncipe
y también le pidió una esposa. «¿Guapo,
queremos boda! y otras expresiones espontáneas acompañaron
el paso del séquito por Navelgas. Esta vez don Felipe
no se llevó las manos al oído para contestar:
«No oigo bien», como hizo en la petición
de mano de su hermana la Infanta Cristina. Esa ausencia de
gesto encuentra hoy, después de la proclamación
de su compromiso, toda explicación.
El sentido de una mirada
Días antes, en los salones del Hotel de la Reconquista
la conducta del Príncipe no había dado pistas
sobre su estado anímico. Letizia Ortiz se cruzó
varias veces con él en el patio central del hotel como
una periodista más. Tan sólo se pudo captar
una imagen de ambos. El momento en que don Felipe saludó
y felicitó por el despliegue informativo a todos los
integrantes del equipo de TVE.
La noticia de la relación entre ambos ha provocado
que hasta los psicólogos interpreten esa instantánea.
La sonrisa sincera y afectuosa que el Príncipe dedicó
a la presentadora es ahora una muestra clara de sus sentimientos.
Mientras tanto, el gesto retraído de Letizia Ortiz
ofrece un nuevo ejemplo de la necesidad de la futura reina
de España de disimular sobre todas las cosas sus vínculos
con don Felipe.
Pero ajenos a la realidad, los rumores sobre las posibles
relaciones del Príncipe continuaban. Hay quien quiso
ver miradas cómplices donde no las hubo y sólo
unos pocos, los más cercanos, jugaron a despistar a
los periodistas. Hoy se sabe que el Príncipe mantuvo
un almuerzo con patronos de la Fundación Príncipe
de Asturias, mientras otros responsables del organismo velaban
por Letizia Ortiz.
Otro gesto que en cualquier otro momento hubiera pasado inadvertido
encuentra nuevas claves de interpretación. La recepción
que hizo a los periodistas de la Fundación. Era la
primera vez que mantenía un encuentro directo con los
integrantes de la plantilla y para muchos significó
un guiño a los, en definitiva, compañeros de
profesión de su futura esposa.
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