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Miércoles, 19 de noviembre de 2003

El Príncipe acude a la Almudena por primera vez tras el anuncio de su boda
Don Felipe asistió junto al Rey a una misa de acción de gracias por el aniversario del Pontificado del Papa


J. BASTANTE / A. MARTÍNEZ FORNÉS/MADRID


RECIBIMIENTO. El Príncipe Felipe sonríe a la entrada de la Almudena, precedido por el Rey y el cardenal Rouco Varela. / EFE
Don Felipe prosigue con su agenda oficial. Anoche acompañó al Rey en una misa solemne en honor del Papa Juan Pablo II celebrada en la catedral de la Almudena. Acudió sin su prometida Letizia Ortiz, que continúa ajena a cualquier actividad pública, y eso a pesar de que la expectación creada en torno a su presencia fue notable y congregó a numerosos curiosos a la entrada del templo. La ceremonia supuso, además, el primer contacto del heredero de la Corona con la iglesia que, a comienzos del verano de 2004, será testigo de su enlace matrimonial.

Más de un centenar de obispos (la práctica totalidad de los prelados de nuestro país, a los que hubo que sumar otros 70 sacerdotes) participaron anoche en la misa de acción de gracias con motivo del 25 aniversario de la elección de Karol Wojtyla como Pontífice que tuvo como escenario la catedral y que fue presidida por el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, y el Nuncio de Su Santidad, Manuel Monteiro de Castro.

Miles de madrileños abarrotaron la catedral de Madrid para rendir tributo a un Papa que ha roto toda clase de esquemas. Juan Pablo II se convirtió en el primer sucesor de Pedro en visitar nuestro país, lo que ha realizado hasta en cinco ocasiones, la última de las cuales tuvo lugar el pasado mes de mayo. La presencia de Su Majestad en la ceremonia supuso una muestra más del estrecho vínculo existente entre la Familia Real española y Su Santidad, una relación que ha ido acrecentándose lo largo de este cuarto de siglo de Pontificado.

«Ovejas descarriadas»

En su homilía, Rouco Varela significó cómo el Santo Padre «ha gastado y desgastado su vida predicando la verdad evangélica a tiempo y a destiempo, buscando a las ovejas perdidas e intentando reunir a las descarriadas». Para el presidente de la Conferencia Episcopal, Juan Pablo II «ha gritado en las plazas y azoteas los derechos del hombre y de la Iglesia; ha defendido la fe y la ha propuesto con valentía apostólica a todos los hombres que han querido escucharle y acoger su palabra autorizada».

«Lo hemos visto perdonar y pedir perdón; proclamar la verdad a todos los vientos y sufrir en silencio las incomprensiones que conlleva el ejercicio del supremo ministerio», recordó el cardenal de Madrid, quien también rememoró la última visita del Santo Padre a tierras españolas, «broche de oro de otras cuatro visitas pastorales que avivaron la fe y el testimonio apostólico de nuestras iglesias particulares».

«Fe adormecida»

En su sentido agradecimiento a Juan Pablo II, Rouco Varela señaló que el Pontífice «no sólo nos ha confirmado en la fe, en ocasiones débil y adormecida», sino que ha recordado a los fieles «las raíces cristianas de nuestro pueblo y la historia de santidad y misión apostólica que nos distingue». «Si lo miramos bien, la gratitud que, como españoles, debemos a Juan Pablo II responde a haber avivado la conciencia de la herencia de santidad que, desde los tiempos apostólicos, ha marcado nuestra historia», apuntó.

«La mejor ofrenda que podemos hacer al Santo Padre en sus bodas de plata como Vicario de Cristo -relató el cardenal- es responder a ese reto», si bien reconoció que «nuestra época está en continuo movimiento y frecuentemente agitada con el riesgo fácil del «hacer por hacer». Finalmente, el cardenal de Madrid pidió oraciones por el Papa «y por la fecundidad de su ministerio», para que España -tantas veces calificada por Juan Pablo II como «tierra de María»- continúe acompañando al Santo Padre en su misión al frente de la Iglesia.

Junto a la ceremonia de ayer, los obispos españoles acordaron la celebración de un acto de homenaje de la Iglesia de nuestro país al Santo Padre, que tendrá lugar el próximo 20 de diciembre en el Palacio de Congresos y Exposiciones del Paseo de la Castellana.