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Sábado, 24 de abril de 2004
La Guardia Real servirá el banquete de boda del Príncipe
para garantizar la seguridad
Soldados de
este cuerpo, cuya misión es dar honores y escolta al
Rey, están recibiendo cursos de hostelería.
El «delicado momento» que vive España aconseja
limitar al máximo la contratación de personal
externo
MONTSERRAT
LLUIS /
Los brutales atentados del 11 de marzo
han obligado a reforzar el dispositivo de seguridad inicialmente
previsto para la boda de don Felipe y doña Letizia.
No sólo en lo que respecta al cinturón de vigilancia
y al recorrido por Madrid que efectuarán los recién
casados. El temor a que grupos terroristas intenten actuar
coincidiendo con el enlace ha llevado a La Zarzuela al extremo
de encargar el servicio del banquete nupcial a soldados de
la Guardia Real.
En lugar de contratar camareros profesionales
externos, como ha sido habitual en otros eventos organizados
por la Corona, se ha optado por impartir cursos de hostelería
a la tropa de este cuerpo, cuya labor ordinaria consiste en
prestar escolta y rendir honores a la familia del Rey y a
los jefes de Estado y miembros de otras casas reales de visita
oficial a España.
Cuando, a comienzos de 2004, el Ministerio
de Interior presentó la agenda del año, ya destacó
tres citas que requerirían «medidas especiales»
de vigilancia, tanto por el volumen de personas que atraerían
como por su atractivo para grupos terroristas en busca de
golpes de efecto de repercusión internacional: el Xacobeo,
que llevará hasta Santiago de Compostela a más
de seis millones de peregrinos y turistas; el Fórum
de las Culturas, que entre mayo y septiembre impregnará
Barcelona de música, arte, literatura e intelectualidad;
y el enlace matrimonial del Heredero del trono.
Para garantizar el orden en las tres convocatorias,
que llegarán a coincidir en el tiempo, los servicios
de seguridad fueron reforzados con 1.500 nuevos agentes el
pasado febrero. Sin embargo, la desarticulación ese
mismo mes de un comando de ETA que pretendía dejar
a oscuras Madrid el día de la boda volando sus torres
de electricidad, las diez bombas que sembraron de muerte la
línea ferroviaria que une Guadalajara con la estación
de Atocha y la amenaza de nuevos atentados por parte de integristas
islámicos han obligado a reforzar con medidas extremas
e inéditas el dispositivo de control previsto para
un evento histórico, que reunirá a decenas de
jefes de Estado y de Gobierno.
Identificación exhaustiva
Según ha podido saber este diario
de fuentes próximas a la Zarzuela, los camareros que
el 22 de mayo servirán el banquete de boda no serán,
en su mayoría, profesionales. Se empleará el
personal del Jockey, el restaurante elegido para elaborar
el menú, pero el resto del servicio, hasta trescientas
personas, saldrá de la plantilla de la Casa Real y
de las filas de la Guardia Real.
En las bodas de las infantas Elena y Cristina,
la misión de esta unidad militar, considerada la elite
de las Fuerzas Armadas y custodia de la tradición castrense
con sus cinco siglos de historia, consistió en dar
escolta y honores a los respectivos novios en sus primeros
paseos como recién casados, y a los invitados a su
llegada a la iglesia y en el lugar del banquete. En el enlace
del Príncipe de Asturias también lo harán,
pero, además, pondrán y quitarán los
platos, servirán las bebidas y ofrecerán las
bandejas de canapés en el aperitivo.
Algunos soldados atesoran una larga experiencia
en el oficio, por su trabajo en los comedores y bares de la
propia Guardia del Rey. Para la mayoría, en cambio,
será su primera incursión en la hostelería
y, por ello, están recibiendo cursillos intensivos
sobre normas de protocolo y de servicio a personalidades.
Además, en días anteriores a la boda se realizarán
varios ensayos, a fin de que cada uno de estos camareros de
circunstancias aprenda por dónde ha de entrar y salir
del comedor, qué mesa ha de atender o por qué
lado ha de coger y retirar la vajilla del comensal.
El personal del Jockey no necesita lecciones,
tras dos décadas atendiendo las cenas oficiales que
Sus Majestades conceden a sus visitas oficiales. Sin embargo,
todos sus integrantes han sido exhaustivamente identificados
y el día del ágape serán conducidos al
Palacio Real por vehículos oficiales de La Zarzuela,
que los recogerán a la puerta del restaurante. El traslado
de todo el utillaje de cocina y menaje necesario ha de efectuarse
antes del lunes 17. A partir de esa fecha no se autorizará
la entrada de furgonetas ni repartidores al recinto.
Las fuentes consultadas por este periódico
justifican la decisión de dejar un evento de semejante
solemnidad en manos profanas «al delicado momento»
que atraviesa España y que aconseja limitar «al
máximo» la contratación de mano de obra
externa. No sólo en el banquete. Tanto el duelo por
el 11-M como los requerimientos de seguridad han reducido
el número y la brillantez de otros festejos previstos
con ocasión de la boda del futuro Rey de España.
La despedida de solteros anunciada para el 20 de mayo, así
como el espectáculo pirotécnico y musical con
que la ciudad de Madrid acordó obsequiar a los contrayentes,
fueron cancelados tras la masacre de Atocha por expreso deseo
de don Felipe y doña Letizia.
Precisamente para coordinar los preparativos
de la boda, el Gobierno decidió ayer crear una comisión
interministerial presidida por la vicepresidenta primera del
Ejecutivo, María Teresa Fernández de la Vega,
e integrada por los ministerios de Interior, Defensa, Presidencia,
Asuntos Exteriores, Justicia y Economía y Hacienda.
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