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Sábado, 24 de abril de 2004
Una despedida con buen sabor de boca
Juan Mari Arzak y Ferrán Adrià
buscan «sorprender» a los comensales en la cena
de la víspera de la boda, que se servirá en
el palacio de El Pardo
ISABEL IBÁÑEZ
Buceando un poco en el pasado, el 18
de octubre de 1988 encontramos a Juan Mari Arzak preparando
talos de txangurro en la Moncloa de Felipe González
para una sorprendida Isabel II, reina de Inglaterra. «'Es
la mejor comida que he probado de cosas que no conozco', me
soltó ella al terminar el almuerzo», recuerda
el cocinero vasco. «Pues eso mismo es lo que me gustaría
que dijeran los invitados después de probar el menú
que Adrià y yo prepararemos la víspera de la
boda del Príncipe», añade con una afabilidad
que nunca deja de sorprender en una persona de su prestigio
internacional. Y precisamente «sorprender» es
lo que buscan tanto él como Adrià cuando se
les pregunta sobre las sensaciones que quieren despertar en
los paladares de los 400 comensales que asistirán a
la cena en El Pardo, ya que sobre la selección de platos
no sueltan prenda.
Adrià reconoce que habrá un
aperitivo bastante creativo, tres o cuatro platos y un postre.
Y se sabe que los vinos los pondrá la Casa Real. Pocas
pistas más dan. Arzak ríe y justifica la parquedad
en sus respuestas: «Si es que ni nos ha dado tiempo
de juntarnos para hablar de ello. Prepararemos varias propuestas
para que la pareja pruebe y elija».
Contarán con la ayuda de Paco Roncero,
jefe del restaurante del Casino de Madrid, que ofrecerá
la infraestructura necesaria para alimentar a tantas bocas.
Este discípulo aventajado de Adrià arroja algo
más de luz sobre el asunto al asegurar que los aperitivos
servidos antes de la cena estarán «en la línea
clásica del Casino», con lo cual algunos apuntan
ya a creaciones como el 'gin fizz' frío-caliente, el
bocadillo hueco de jamón ibérico o la 'sorta'
de cigalas con fideos de arroz. Roncero señala también
que la Casa Real les ha pedido «creatividad».
Llamada de la Casa Real
Hace cosa de un mes, Adrià y Arzak
recibieron una llamada telefónica de la Casa Real.
La idea de responsabilizarse de esta cena les convenció
y aceptaron. Los dos viajaron entonces a la capital para un
primer encuentro con la pareja. «Quedamos en el Casino
de Madrid -recuerda Arzak-. Allí estaban el Príncipe,
Letizia Ortiz y una de sus hermanas, además de la gente
de la Casa Real. La novia me dijo que a ella también
le gustaba mucho cocinar. Es encantadora. Y estuvimos sentados
en una mesa hablando de cómo van a ser las cosas».
Aquí se decreta de nuevo el secreto
de sumario, tan sólo levantado para que Adrià
señale que tienen «carta blanca», es decir,
que a la hora de componer el menú gozarán de
libertad, que no libertinaje. «Será un menú
moderno, pero no provocador, no de la línea vanguardista
que nos caracteriza, sino más moderado», puntualiza.
«Queremos que la cena represente lo que es la cocina
que se hace hoy en España», finalizan los dos.
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