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Viernes, 7 de mayo de 2004



Rolls al estilo 'papamóvil'
Un cristal antibalas protegerá a los novios en su recorrido nupcial, mientras que los más altos mandatarios tendrán a su disposición cinco coches blindados para garantizar su seguridad



LETICIA ÁLVAREZ/M. LLUIS

Tiene todos los ingredientes de un cuento de hadas. Bueno, todos menos uno porque en la boda del Príncipe y Letizia Ortiz no habrá carroza. La periodista asturiana, que en sólo quince días se convertirá en Princesa de Asturias, no recorrerá las calles de Madrid en un carruaje dorado tirado por corceles, lo hará a bordo de uno de los tres Rolls-Royce pertenecientes a la Familia Real. Incluso los cuentos se modernizan y se adaptan a las circunstancias. En este caso, la seguridad de los contrayentes prima sobre la estética. Por eso, al rolls se le ha instalado una protección de cristal blindado en la parte trasera del vehículo.

Los madrileños, el mundo entero, verán a la pareja, pero siempre a través de una pantalla acristalada. El techo tendrá una altura adecuada para que la visibilidad sea completa.

El vehículo es un Real Phantom IV reservado para uso del protocolo del Estado. Pertenece al parque móvil de la Guardia Real y forma parte de una exclusiva colección de 18 vehículos fabricados por la empresa británica más famosa del mundo para conmemorar en el año 19590 la boda de la reina Isabel II de Inglaterra y el duque de Edimburgo.

La familia real dispone de tres de estos coches, pero de otros modelos y solo los usa en determinados actos oficiales. Una curiosidad, la mujer alada, marca indiscutible de los rolls y conocida como el Espíritu del Éxtasis, aparece arrodillada por respeto al Rey y al alto rango de sus ocupantes.

El coche que conducirá a Letizia Ortiz y al Príncipe en su recorrido nupcial fue el mismo empleado el día de su boda por los Duques de Palma, doña Cristina y don Iñaki Urdangarín. Aquel 4 de octubre de 1997, en Barcelona, no se creyó necesaria la protección.

Blindados también se desplazarán por Madrid los más altos mandatarios invitados a la boda. Cinco coches reforzados para resistir cualquier tipo de agresión esperarán a cada una de estas personalidades con dos horas de antelación y les recogerán a pie de la escalerilla de su avión privado.

Tras acomodar al invitado y a su acompañante en uno de los vehículos, los otros cuatro se colocarán delante y detrás formando una comitiva que emprenderá camino hacia el hotel asignado.

El itinerario se habrá estudiado meticulosamente y contará, además, con la escolta de la Guardia Civil y, al entrar en el casco urbano, con la colaboración de la Policía Local madrileña.

«Se trata de tomar todas las medidas para que no se cuele nadie», resume uno de los agentes de este servicio, quien, a renglón seguido, admite que, «pese a todo, siempre se puede meter algún intruso». Llegado este caso, no se ha de reaccionar apretando el gatillo, sino pisando el acelerador, toda vez que, al volante de las comitivas, se encuentran «conductores especiales», con todos los permisos y decenas de cursos prácticos, preparados para zafarse de una emboscada por vías alternativas y a toda velocidad.

Sin causar la menor arruga en el traje ni en el ceño del protegido, como si viajara dentro de una cápsula de seguridad. De ahí el nombre de los dispositivos que acompañarán a Silvio Berlusconi o a Alberto de Mónaco en España hasta que, tras despegar su vuelo de regreso, el piloto informe a la torre de control de que han salido del espacio aéreo nacional.

Otros en autobuses

Los extranjeros convidados son bastantes más, lo que obligará a trasladar a «los menos importantes» en autobuses y reservar los coches a jefes de Estado y de Gobierno. Con todo, superarán el centenar, más los que «lleguen sin haberlo confirmado», precisan, acostumbrados a que el temido imprevisto sea el propio escoltado. Durante la cumbre de Jefes de Estado de la UE celebrada hace dos años en Sevilla, desplegaron 83 cápsulas de seguridad. Esta vez, juegan en casa: Barajas, calles, atajos y atascos de Madrid «nos los conocemos al dedillo».