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Martes, 11 de mayo de 2004


Responsabilidad para «seguir adelante»
El Príncipe de Asturias recibe la Medalla de Honor de la ciudad de Madrid y evoca en su discurso el alto precio que ha pagado la capital española «por su amor por las libertades»


TOMÁS GARCÍA YEBRA/MADRID


COMPLICIDAD. Letizia mira sonriente al Príncipe, que se dirige a ella mientras firma en el Libro de Honor del Ayuntamiento. /EFE

El deber de la responsabilidad y el compromiso con la vida nos exigen que sigamos adelante, para ser capaces, entre otras cosas, de evitar que atrocidades semejantes a los atentados terroristas del pasado 11 de marzo vuelvan a producirse». El príncipe Felipe no quiso perder ayer oportunidad de recordar los atentados Madrid. Lo hizo tras recibir, por parte de su alcalde, Alberto Ruiz Gallardón, la Medalla de Honor de la ciudad. En un discurso pronunciado en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, y en presencia de su prometida, Letizia Ortiz, el Príncipe se refirió a la vocación «profundamente democrática» de la capital, que «ha pagado un alto precio por su amor a las libertades».

«En medio de la tragedia, el mundo entero pudo comprobar la valía de un pueblo que extrajo lo mejor de sí mismo para plantarle cara al terror», subrayó.

El heredero de la Corona se refirió al espíritu de la Constitución de 1978 y a su ordenamiento jurídico, que «fue capaz de consagrar entre los ciudadanos el respeto a sus legítimas diferencias». «Ese mismo espíritu», añadió, «debe animarnos a buscar la manera de seguir conciliando situaciones y puntos de vista dispares dentro de una sociedad cada vez más diversa».

Recordó el «feliz paso» que dará el próximo 22 de mayo y que «habrá de garantizar una continuidad dinástica que, de la mano de la Constitución, es también la del servicio de la Corona a los derechos y libertades de los españoles». También se refirió a los vínculos que le une con la ciudad de Madrid, unos lazos que «más allá de lo institucional son también de índole personal».

Ruiz Gallardón habló igualmente en clave de futuro al referirse a «la esperanza de una ciudad que quiere resurgir» y que el día de la boda real «volverá a ser ella misma». «Ese día nos mostraremos al mundo tal y como somos, activos, modernos y amigables, y el mundo entenderá que la embestida de terror y la cerrazón no ha conseguido desnaturalizarnos».

El Príncipe y Letizia Ortiz llegaron a la Plaza de la Villa a las 12 horas en punto. A pesar de la lluvia que en ese momento caía sobre la capital, el Príncipe, vestido con un traje azul marino, salió 'a cuerpo' y pasó revista a un escuadrón de caballería de la Guardia Real. Letizia Ortiz bajó del coche refugiada en un paraguas, pero instantes después se lo entregó a un ayudante. La prometida del Príncipe acudió al Ayuntamiento vestida con una chaqueta de color blanco nuclear, falda en tonos cámel, zapatos color champán y bolso a juego. Numeroso público, cobijado bajo los paraguas, recibió con vítores a la real pareja, quien correspondió con saludos y sonrisas.

Música de película

Tras el acto, donde estrecharon la mano a los miembros de la corporación municipal, el Heredero y su prometida escucharon en el Patio de Cristales a composición 'Música para una boda', regalo del Ayuntamiento y compuesta para la ocasión por Nacho Cano. Concebida como si fuese «la banda sonora de una película», tiene una duración de algo más de nueve minutos.

«He querido aunar romanticismo y solemnidad», explicó el compositor. «Soy de la misma generación del Príncipe, hemos vivido las mismas cosas y confió que el trabajo le resulta cercano», dijo el ex-Mecano minutos antes del estreno de su obra. Nada más acabar la pieza musical, que fue interpretada por la Orquesta Sinfónica de Madrid, don Felipe se acercó al compositor. «Ha sido muy emocionante», le dijo. Y Cano, le sonrió con una leve reverencia.