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Miércoles, 12 de mayo de 2004

Obras al pie de la Almudena
El operativo para engalanar la ciudad de Madrid y los escenarios de la boda real funciona contrarreloj. Empleados locales comentan su labor a 10 días de la boda

MATEO BALÍN/COLPISA MADRID

SIN ESCATIMAR. Las obras en torno a los escenarios de la boda real son incesantes. Todo ha de estar perfecto para la ocasión. / E. C.

La calle de Requena está patas arriba. A diez días del enlace real un centenar de obreros se afana a toda máquina en adecentar esta vía madrileña que comienza en la plaza de Ramales y desemboca en la calle de Bailén a su paso por el Palacio Real.

Unas vallas de metal con una loneta verde impiden a los viandantes observar el desarrollo de la faena, pero el estruendo de los martillos mecánicos y el escape de los camiones volquetes es suficiente para darse cuenta de que el tiempo apremia. Más cuando la imagen de Madrid está en juego. Ese día, el próximo 22, la ciudad será observada por millones de espectadores a través de un centenar de televisiones de todo el mundo.

«Antes de este sábado todo finiquitado. Órdenes de arriba», comenta Jorge Alonso desde el asiento de su miniexcavadora mientras descarga unos palés con baldosas de granito. «Trabajamos dos turnos intensivos de ocho horas bajo la atenta mirada de los señores de 'negro'», dice, en referencia a los supervisores de la Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid que observan atentamente el desarrollo de la obra. «Si no fuera por lo que es, no estaban ahí para meternos prisa», resalta, entre sonrisas, ante la distraída mirada de Rafael Losa. «Eso -interrumpe este joven salmantino que controla la entrada de los camiones- al menos que nos hagan una mención por la aportación de los 'curreles' a la boda».

A destajo

Mientras a Julián, martillo eléctrico en mano, ya no le sorprende la velocidad con la que están trabajando desde hace un mes en el exterior del 'parking' de Requena y asegura que algún «eurillo extra» de la Casa del Rey no le vendría mal. «Veo lo que genera la boda y ahora entiendo lo que significa la monarquía para los nacionales de un país. Además, -prosigue este ecuatoriano-, mis compañeros me dicen que el Ayuntamiento quiere promocionar como nunca la ciudad. La boda, los Juegos Olímpicos...»

Junto a ellos, funcionarios del consistorio madrileño, operarios de jardines y parques y restauradores de la Casa del Rey se ocupan de acicalar la plaza de Oriente. Santos Martín, de 51 años, tiene a su cargo un grupo de cuatro jardineros. Se ocupan de segar la hierba, recortar los setos y replantar las flores de las jardineras en los parques de Lepanto y de Cabo Noval, enfrente del Palacio Real.

«Esta mañana hemos trasplantado un centenar de plantas que nos han traído de Holanda». Los colores de las flores (rosa, ocre y blanco) van en consonancia con los elegidos por el decorador Pascua Ortega para engalanar las calles de Madrid. «Lo cierto es que no escatiman para la ocasión», reconoce Santos.

Últimos preparativos

A escasos cien metros, Marisa Gómez lleva toda la mañana colgada por un arnés sobre la fachada del palacio. Coloca con la ayuda de un compañero las antorchas que portan las esculturas de piedra.

Tras bajar de las alturas explica que le «gratifica» trabajar cuando es para eventos de postín. «Estuve en Sevilla limpiando una de las puertas de la Giralda en la boda de la infanta Elena y me quedé sorprendida con el ambiente de la ciudad. La gente te pregunta y te agradece el trabajo».

También la entrada principal a la Almudena permanece cerrada. Una valla de metal de dos metros imposibilita observar los preparativos que se están llevando a cabo. Allí, los operarios trabajan a destajo puliendo el suelo, recolocando baldas de granito y limpiando alcantarillas.

Al fondo de la explanada de la catedral, aparcadas en forma de rollos, metros de moqueta negra esperan para ser extendidos a lo largo del perímetro de la plaza. Son los últimos preparativos.

Mientras, los camiones volquetes continúan sacando despojos del 'parking' de Requena. No importa que el aparcamiento subterráneo quede inconcluso porque los obreros sólo tienen entre ceja y ceja urbanizar el vial de Requena antes de este sábado, cuando sólo falte una semana para el enlace real.