
Lunes, 17 de mayo de 2004
Vestido
perfecto
La experta en moda Mónica Sedano da a los invitados
de la boda real las claves para acertar con la indumentaria,
en la que se impone también el protocolo
¿Largo o corto? ¿Azul o naranja? ¿Pamela,
casquete o plumas? ¿Cuál es el terno perfecto
para la boda del año? El enlace entre el Príncipe
Felipe y Letizia Ortiz bien merece un pequeño devaneo
de sesos, sobre todo entre los invitados que desconocen la estrechez
del protocolo. Y no son pocos los primerizos que asistirán
a la ceremonia real, los familiares y amigos personales de la
novia que buscan acertar con la vestimenta que lucirán
el próximo 22 de mayo en la Catedral de La Almudena.
No hay lugar para improvisaciones. A petición
expresa de la Casa Real española, todas las mujeres
tendrán que vestir con traje de cóctel -falda
o vestido hasta la rodilla- y los hombres con traje oscuro.
Según Mónica Sedano, experta en moda y encargada
de la boutique Edbe -ubicada a unos 100 metros del templo,
en la calle Mayor- Isabel Preysler es la única persona
que suele asistir a este tipo de actos y que no acata el estricto
protocolo. «Ella siempre va como quiere porque tiene
mucho estilo y porque tiene dinero; y encima marca tendencia.
Muchas clientas vienen con fotos de ella para que les confeccionemos
trajes similares. Pero no puede ser, deben ir de acuerdo al
protocolo», asegura.
Más de una invitada a la boda real
le pidió consejo y compró su vestido en la tienda.
Aunque guarda en secreto los nombres de estas clientas, descubrió
uno de los trajes que se podrá ver en la alfombra roja
y que aparece en el escaparate. Es un dos piezas granate.
La parte superior es un corpiño abotonado por delante
y palabra de honor mientras que la falda, del mismo color,
tiene estampados de flores doradas. «No te puedo decir
quién lo compró pero le gustó mucho.
Como era largo hasta los tobillos se lo cortamos», señala
la joven.
Cubiertas
Como la boda será por la mañana
-a las 11 horas- es obligatorio que las mujeres lleven la
cabeza cubierta, ya sea con una pamela, con un casquete o
con plumas. «Es parte del protocolo. También
es imprescindible, si llevan vestido, que lo complementen
con un chal. Yo creo que habrá muchas señoras
que opten por el mantón de Manila, porque esta boda
servirá como escaparate de todo lo español»,
asegura Mónica Sedano.
El traje y los zapatos -«a ser posible
sandalias, que son más elegantes»- deben ir combinados
en distinto color o, en su caso, en diferente tonalidad. «El
calzado, el chal, la pamela, el bolso y los guantes deben
ir del mismo color». La mantilla, que tanto se vio en
la boda de la Infanta Elena en Sevilla, no se verá
en Madrid. «Está reservada a la Reina, que podrá
lucir en color negro, para no tapar a la novia. Además,
las mantillas negras son para las mujeres casadas mientras
que las beiges son para las solteras o las esposas jóvenes».
Por otro lado están las joyas. Según
la experta en moda, la alhaja estrella será la perla,
muy adecuada para bodas de mañana menos para la novia,
porque da mal fario. «Para las tardes, la piedra apropiada
es el brillante. Yo creo que en esta boda también veremos
muchas piedras preciosas como las esmeraldas y los rubíes,
que lucen mucho con la luz del sol», asegura la encargada
de la boutique madrileña.
Apuestas
Una de las funciones de Mónica Sedano
en la boutique es aconsejar a cada clienta cuál es
el color que más le favorece según el tono de
la tez y la edad. Dice que ya acertó con los colores
de los vestidos de la Reina Sofía en las bodas de sus
hijas y que para esta ocasión la madre del Príncipe
lucirá un vestido verde claro.
Para su futura consuegra, Paloma Rocasolano,
Mónica Sedano apuesta por un traje dos piezas en tonos
chocolates y turquesas, «aunque no suele vestir muy
bien yo espero que esta vez se esmerará».
Dice que la Infanta Elena será la
más atrevida: «Seguro que lleva un 'pamelón'
y mucho tacón. Yo le pondría un traje de chaqueta
pantalón de lunares rojo y negro y a la infanta Cristina
algo más discreto, quizás un traje azul celeste».
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