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Viernes, 21 de mayo de 2004

Todo a punto

El príncipe Felipe y Letizia Ortiz acudieron ayer a La Almudena para ensayar su boda. La Reina, con sus hijas y nietos, supervisó detalles.

ISABEL IBÁÑEZ


DESPEDIDA. Letizia Ortiz sube al coche, conducido por don Felipe, después de ensayar su boda. / EFE
LA BODA, MINUTO A MINUTO
- Llegan los primeros invitados
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«Hemos tenido suerte con Letizia», asegura Manuel Pertegaz

Había muchos curiosos ayer en los alrededores de La Almudena. Cientos. Quizás intuían que Felipe de Borbón y Letizia Ortiz acudirían a uno de los últimos ensayos de su boda y no querían perderse ni un detalle. Aunque quién sabe si no llegaron atraídos por la posibilidad de presenciar nuevas travesuras de Froilán, el hijo de la infanta Elena con cara de Borbón pillo que hace las delicias del público y pone a prueba a los guardaespaldas. ¡Si es que lo mismo se sube a un muro que incita a sus primos a arrancar el plástico con el que se protege la alfombra por la que avanzará la comitiva real! No podían faltar los que supervisaban, con algún que otro consejo, los trabajos de los operarios que se afanaban en colocar la pasarela con toldo que cubrirá la entrada posterior de la catedral, a la vista de que los meteorólogos se han puesto todos de acuerdo en aguar la fiesta.

Cualquier pequeño detalle sobre los preparativos se convierte en un gran acontecimiento. Sobre todo ahora, cuando apenas quedan horas para el gran día. Y más, si están implicados sus protagonistas. Ayer por la mañana, sobre las once, los futuros Reyes se acercaron hasta el templo para comprobar el escenario donde se convertirán en marido y mujer. Los novios conversaron con el realizador de televisión Javier Montemayor, que deberá dar la señal en directo a las más de 160 cadenas de todo el mundo que la han pedido. También interrogaron al cardenal Rouco Varela sobre si deben permanecer sentados o de pie a la hora de firmar el acta civil que dará validez a su matrimonio, una vez acabada la ceremonia. Letizia aprovechó, además, para pasar revista a sus damas de honor, con las que estudió la mejor manera de girar la enorme cola que con toda seguridad llevará su vestido.

«Estaban totalmente relajados», comentó después uno de los integrantes de la Orquesta de RTVE, que junto al Coro Nacional ensayaron ayer la banda sonora de la boda. Ellos, vestidos de chaqué, y ellas, con traje largo de color verde claro. Al frente, el director, Jesús López Cobos. Al mismo tiempo, Montemayor probaba luces y planos y daba órdenes a decenas de figurantes, además de al cardenal Rouco y la pareja, que ensayaban los movimientos que repetirán mañana a partir de las once.

A mediodía, los músicos abandonaron la catedral, y una hora después lo hicieron los novios. Los curiosos, que seguían a la espera, reclamaron un saludo. El Príncipe, que llevaba un polo naranja, chaqueta con pequeños cuadros en tono marrón y pantalón blanco, se dirigió al público y bromeó con la gente. Entonces llegaron los vivas y los piropos. Después, cogió la cintura de Letizia -con traje beige y camiseta blanca- y sonriendo se encaminaron hacia la basílica de Nuestra Señora de Atocha, donde mañana depositarán el ramo de novia.

Los vaqueros de la Reina

Pero no estuvieron solos. La Reina y las Infantas acudieron también a La Almudena. La primera volvió a supervisar, acompañada de su hermana Irene de Grecia, todos los detalles del escenario como en días anteriores, pero ayer lo hizo en vaqueros, que la comodidad es fundamental a la hora de preparar una boda de este calibre. Luego volvió a asistir a las gracias de sus cinco nietos, con Froilán a la cabeza, que ensayaban una y otra vez junto a la sobrina de Letizia, Carla Vigo, su papel de pajecillos en el cortejo nupcial. Ayer, más formales, se afanaban con la gran guirnalda que deberán llevar mañana entre todos. Aun así, las infantas Elena y Cristina no les quitaron ojo de encima.



Aguacero de 10 a 15 minutos


El Instituto Nacional de Meteorología (INM) elevó ayer hasta un 90% la probabilidad de que llueva en Madrid durante la ceremonia de la boda. El jefe de predicción del INM explicó que «los chubascos no serán continuos». Más bien se tratará de «un aguacero de 10 a 15 minutos para después abrirse claros y salir un poco el Sol y volver a cubrirse los cielos para llover de forma un poco intensa otra vez», dijo. La temperatura oscilará entre 15 y 17 grados.

Ante este pronóstico, los organizadores del enlace han decidido instalar un pasillo entoldado, de color granate, que cubre la entrada lateral de La Almudena para resguardar de la lluvia a los invitados a la boda.