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Viernes, 21 de mayo de 2004

Extras de boda

Más de 125.000 personas han trabajado sin descanso en los últimos seis meses para que el enlace real esté a la altura de sus 1.400 invitados y 1.200 millones de espectadores.


MONTSERRAT LLUIS/MADRID


ARANCHA, MARTA Y MANINA CAJIGAS, FLORISTAS: «Un gran ramo quedaría ridículo»
Ni un Barça-Madrid. 1.200 millones de ciudadanos de todo el mundo, algo así como treinta veces la población de España, pasarán el día de mañana pegados al televisor, pendientes de un 'sí'. El que se intercambiarán Felipe de Borbón y Letizia Ortiz. Ellos son los protagonistas de una historia de amor que, como todas las que baten récords de audiencia, cuenta con un reparto de lujo -encabezado por representantes de cuarenta casas reales y treinta jefaturas de gobierno-, un abultado presupuesto -se estima en 2,1 millones de euros- y un excepcional equipo de iluminación, sonido, realización, vestuario, peluquería, 'catering'

Más de 125.000 personas, el censo de Mieres y Avilés juntas, han participado en la boda del siglo. 100.000 efectivos de emergencias, 20.000 policías, 4.878 periodistas acreditados, 455 voluntarios, 400 montadores, 300 camareros, 140 cantores y músicos, 30 cocineros, decenas de modistos y peluqueros, soldados, escoltas y un sacerdote tienen ya asignado su papel. Y, como demuestran los siguientes ejemplos, ninguno es secundario.


EL PASTELERO

«Será una tarta cañera»

Para saborear y compartir con sus allegados un momento tan dulce como el que viven, Felipe y Letizia han elegido a Francisco Torreblanca. Acreditado como el mejor pastelero de Europa, el alicantino ha concebido una tarta «cañera, moderna, bonita y arriesgada en sabor y presentación», que lleva su firma, pero también la de los novios. «Me ha sorprendido lo que se han implicado. Han probado, retocado, sugerido combinaciones de gustos », explica el artesano, que «nunca» imaginó recibir el encargo. Hasta que «me llamaron para decirme si quería hacer el pastel de bodas de unos señores muy importantes, pero sin revelarme quiénes eran. Antes tenía que ir a Madrid a hacer unas pruebas».

Desvelado el secreto, caviló un postre que pesará cerca de 170 kilos y medirá más que el Príncipe: dos metros. «Posiblemente, no faltará el chocolate», consiente revelar Torreblanca, pese a «la discreción que me han pedido». Lo trasladará «desmontado como un puzle» y terminará de «ensamblarlo y agregar las cremas» en palacio, instantes antes de que lo corten los recién casados. «Me esperan los cien metros lisos más complicados de mi carrera: Empujar la tarta sobre las alfombras de los salones», teme Torreblanca, que el domingo pone a la venta no el postre, sino el plato fuerte de sus 25 años de oficio.


EL MODISTO

El traje con más cola

Faltaba una página por escribir en el grueso diario personal de Pertegaz. La portada. No quería llenarla con un premio más, otro homenaje o el enésimo conjunto para la condesa de tal y cual. Tenía que ser un motivo exclusivo, como sus modelos; con el que ningún otro modisto del país pudiera vestir su currículum. Y sucedió en febrero. El último genio español de la alta costura fue elegido por la futura reina de España para que le confeccionara su traje de novia. Y, tras cinco pruebas en su taller de Barcelona, ya está listo: blanco perlado, manga acampanada hasta el codo, voluminosa falda de seda, y mucha cola. La que ha traído el vestido, y la que llevará Letizia.


EL SASTRE

Hilos de oro

Aunque sea un uniforme, el traje del novio también tiene tela: 3,40 metros de lana-poliéster ha empleado Cecilio Serna en la guerrera y pantalones de gala del Ejercito de Tierra con que don Felipe culminará la conquista del corazón de Letizia. La chaqueta luce siete botones dorados a fuego, la estrella de su rango de comandante y dos cordones entrelazados sobre los hombros en hilo de oro. Ni un centímetro de imaginación, pero muchos cosidos con detalle por el mejor modisto español de indumentarias militares y diplomáticas. Que, casualidad, es también el sastre habitual de la Casa Real.


LA ZAPATERA

Zapatos para «una joven autónoma»

De que Letizia empiece con buen pie su vida de casada se encargará Pura López. Nacida en Elche, sus modelos se dirigen a una mujer «joven, activa y con economía propia». Quizás por eso, porque encajan como la horma de un zapato con el perfil de la novia de don Felipe, ha sido ella la seleccionada para calzarla el día de su boda. Bordados como el traje de novia y sobre un tacón de diez centímetros que promete estar a la altura de la Familia Real, los zapatos han obligado a su diseñadora a desplazarse varias veces a La Zarzuela.


EL OFICIANTE

El confidente de don Felipe

Antes de contárselo a todos los españoles, don Felipe quiso confesarse ante el presidente de la Conferencia Episcopal: llamó a Antonio María Rouco Varela para comunicarle que, por fin, quería pasar por la vicaría y, de paso, pedirle que fuera él, arzobispo de Madrid, quien le declarara marido de Letizia. Nacido hace 68 años, le dio el sí, pero a condición de tratarlos «como a cualquier otra pareja». Y así ha sido. Han recibido los perceptivos cursillos prematrimoniales y sus amonestaciones se exponen en sus respectivas parroquias desde el 8 de mayo. No obstante, dos privilegios sí tendrán: estrenarán el libro de bodas de La Almudena y escucharán un escrito remitido por el Papa.


EL COCINERO

Desvelados los aperitivos

La primera vez que Letizia acudió como prometida del Príncipe al Jockey, su director, Carmelo Pérez, no se resistió a preguntarle si había estado antes en su restaurante. «Sí, cuando no era tan famosa, y usted no me conocía», respondió ella. Pese a tener que pagar la hipoteca del piso, su olfato periodístico no quiso privarse de los aromas caseros y castizos de quien, desde hace dos décadas, prepara las cenas de gala de los Reyes de España. No sospechaba la presentadora que aquellos distinguidos anfitriones serían un día, el de mañana mismo, sus suegros. Ni Pérez, el chef de su banquete de bodas. Además de un pescado y un capón, servirá un aperitivo que ayer fue detallado: jabugo, queso gamoneu con 'gelée' de manzana, vieiras empanadas, patatas rellenas de txangurro, puntas de espárragos verdes fritos, exqueisada de bacalao, tartaletas de verduras, croquetas y tirabuzones de lenguado de Cádiz.