
Sábado, 22 de mayo de 2004
Los
aeropuertos se llenan de glamour
La Reina vuelve a La Almudena para ultimar detalles y vigilar
a sus nietos
AGENCIAS/MADRID
 |
PROTAGONISTA. Carolina de Mónaco
llegó acompañada de su hermano Alberto y
Ernesto de Hannover. / EFE
|
Ya están todos en España. Ayer las pistas
de los aeropuertos no daban abasto. Numerosos jefes de Estados
y miembros de casas reales aterrizaron en Madrid para asistir
al enlace.
La mayor parte de las llegadas se produjo con buen tiempo
y a veces con un sol tormentoso, aunque alguna de ellas pisó
el suelo de la capital en medio de un abundante aguacero.
Los invitados hicieron gala de su simpatía, captada
por el nutrido grupo de medios de comunicación presentes
tanto en el aeropuerto de Barajas como en la Base Aérea
de Torrejón de Ardoz.
El presidente de El Salvador, Francisco Flores, y su esposa,
Lourdes Rodríguez, acompañados por su hija Gabriela,
fueron los primeros en llegar. A continuación, lo hizo
el presidente de Colombia, Álvaro Uribe. A la misma
hora hacía lo propio el presidente de Nicaragua, Enrique
Bolaños, y la presidenta de Panamá, Mireya Moscoso.
Haakon y Mette-Marit
El ex presidente sudafricano y Premio Nobel de la Paz en
1993 Nelson Mandela aterrizó poco después del
mediodía acompañado de su esposa Graça
Machel. Minutos más tarde llegaban los príncipes
herederos de Noruega, Haakon y Mette-Marit, acompañados
de la princesa Marta Luisa y su marido, Ari Behn. A continuación
lo hicieron los Reyes de Noruega. La reina Beatriz de Holanda,
el presidente del Banco Mundial, Paul Wolfensohn, los grandes
duques de Luxemburgo, y los príncipes de Liechtenstein,
los Reyes de Bélgica, Alberto y Paola, sucedieron sus
llegadas. Lo mismo sucedió con el príncipe Aga
Khan de la India y los príncipes Salman Bin Hamad Al-Khalifa
y Hala Bint Dais Al-Khalifa, herederos de Bahrein.
Claro que una de las más esperadas era Carolina de
Mónaco, que viajó acompañada de su hermano
Alberto y su marido, Ernesto de Hannover.
Mientras los aeropuertos ardían, la Reina volvía
a la Almudena a ultimar detalles y vigilar muy de cerca los
movimientos de sus nietos, que participarán en la comitiva
nupcial. También lo hizo el Rey, que se desplazó
hasta la catedral durante la mañana.
|