
Domingo, 23 de mayo de 2004
Ribadesella
vibró con su 'embajadora'
La carpa instalada en la plaza Nueva reunió a 300 personas
que vitorearon a los novios y a la periodista Menchu Álvarez
del Valle.
MARÍA L. MEANA/RIBADESELLA
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| BRINDIS. Estela Rosete, Josefina
Martínez y María Jesús Gutiérrez
acudieron con camisetas del enlace. / DAVID ESPINOSA |
Letizia regresó a Ribadesella. Lo hizo vestida de blanco,
desde una pantalla gigante y del brazo del Heredero de la Corona.
Y volvió al mismo lugar donde pronunció el pregón
de las fiestas del verano de 1999. Su presencia entonces en
la plaza Nueva despertó curiosidad, pero ayer superó
todas las expectativas. La popular cara del Telediario, «la
nieta de Menchu», protagonizaba un acontecimiento histórico
en la madrileña catedral de La Almudena al convertirse
en Princesa de Asturias.
A quinientos kilómetros de la capital española,
la villa riosellana se desperezó con inquietud. Antenas
parabólicas y unidades móviles de televisión
anunciaban un día especial para el municipio y sus
vecinos. Los desayunos se apuraron y cientos de paisanos se
lanzaron a la calle para disfrutar de la boda más esperada
del siglo en la carpa instalada por el Ayuntamiento.
Covadonga Sánchez y Fina Aller madrugaron para encontrar
asiento en la plaza. «Conozco de vista a Menchu, todavía
me la encontré en la peluquería con su perrita
la semana pasada», apuntaba la primera. Ambas tuvieron
palabras de recuerdo para la protagonista del día.
«La vimos cuando vino a leer el pregón y nos
pareció una chica muy guapa. Además, dicen que
es muy inteligente, ¿qué más puede pedir
el Príncipe?», se preguntaba Covadonga. A escasos
metros, Estela Rosete, Josefina Martínez y María
Jesús Gutiérrez mostraban con orgullo varias
camisetas con la caricatura de los novios, diseñadas
en una boutique madrileña para conmemorar el enlace.
A Ribadesella llegó una tirada limitada, pero ya se
han encargado nuevas prendas para que nadie se quede sin el
recuerdo tangible de una fecha única.
Faltaban pocos minutos para las once de la mañana
cuando Menchu Álvarez del Valle apareció en
la televisión. «Siempre ha sido una locutora
excepcional», comentaba una anciana en voz baja. La
imagen de la conocida periodista, vecina de Ribadesella desde
hace años, fue sólo un aperitivo para los 'hinchas'
locales, que se deshicieron en aplausos cuando el Príncipe
abandonó el Real del brazo de la Reina. Pero la mayor
ovación se la llevó la novia al asomarse por
primera vez a la pantalla. Las exclamaciones y piropos de
las 300 personas reunidas en la plaza Nueva llenaron la carpa
en cuestión de segundos.
Desbordados
El orgullo riosellano crecía por momentos y se desbordó
cuando Menchu Álvarez del Valle leyó al apóstol
San Pablo. Recitó con aplomo y convicción, sin
titubeos, recordando sus largos años frente a un micrófono
en la radio. Sus vecinos le respondieron desde la distancia
con respetuoso silencio primero y con un coro de aplausos
y vítores después. Muchos no lograron ocultar
una sonrisa leve y espontánea en el rostro cuando la
locutora se dirigió a su nieta para afirmar: «El
amor no pasa nunca».
Cuando la abuela paterna regresó a su asiento en la
catedral madrileña, las miradas volvieron a concentrarse
en la Princesa de Asturias. «Está muy guapa,
pero le falta una gargantilla», opinaba María
Luisa Nosti. «Es encantadora y maravillosa», afirmaban
Juan Carlos y Javier Rivas, que se desplazaron desde Gijón
para compartir emoción de Ribadesella. «Es muy
fina», resumía Ana Mari Carballo. Entre todos
los riosellanos, el más satisfecho por el acontecimiento
era el alcalde. José Miranda apenas lograba encontrar
palabras para expresar su gratitud. «No podíamos
soñar esta promoción de Ribadesella. Este verano
estaremos de moda», señaló tras felicitar
al nuevo matrimonio. Además, el primer edil adelantó
que la Corporación nombrará a doña Letizia
hija adoptiva del concejo y pondrá su nombre a una
de las calles más céntricas de la villa. Y es
que el municipio confía en recibir pronto a pareja
real. «Será la mejor embajadora de la región»,
augura Miranda.
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