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Domingo, 23 de mayo de 2004

Seguros a todo riesgo
La pareja recorrió Madrid en un Rolls Royce en el que instalaron un techo transparente y blindado. Miles de policías tomaron parte en la llamada 'operación lazo'

IVÁN ORIO

INSPECCIÓN. Una policía pasa un detector de metales a una joven que pretende asistir al paso de los Príncipes por las calles de Madrid. / AP

Toda la semana se había especulado con la posibilidad de que el Rolls Royce que trasladaría a la pareja desde el Palacio Real hasta la Basílica de Atocha llevaría acoplada una aparatosa cabina similar a la del 'papamóvil'.

Los técnicos, sin embargo, lograron dotar al 'Phantom IV' de la máxima seguridad sin necesidad de afear su majestuosa línea y con la suficiente transparencia para que el público viera a los novios sin ningún problema a pesar de la distancia. El vehículo, descapotable en su origen -sólo hay otros 17 como él en el mundo, construidos en los años 50-, tenía incorporado un techo de cristal con el mismo blindaje que el de las ventanillas. Todo ello le confería un aspecto de gran luminosidad que casaba muy bien con su lujoso estilo. La tradicional estatuilla del capó, conocida como 'espíritu del éxtasis', aparece en este Rolls con una rodilla en tierra como símbolo de respeto a sus ocupantes.

Felipe de Borbón y doña Letizia no dejaron de saludar a los madrileños a su paso por las calles de la capital. El automóvil estuvo escoltado en la primera parte del trayecto -la Gran Vía- por otros tres coches y una unidad motorizada de la Guardia Real. Por las azoteas estaban repartidos, casi invisibles, más de doscientos tiradores de elite. Miles de policías, separados entre ellos por poco más de dos metros, se colocaron frente al público para proteger a la comitiva con un cordón infranqueable. Otros agentes vigilaban las alcantarillas y un grupo de expertos estuvo siempre atento a los radares para verificar que el espacio aéreo no era violado. La 'operación lazo', como se llamó al dispositivo, fue impresionante en cuanto a medios técnicos y efectivos, pero bastante discreta a primera vista.

La escolta del Rolls cambió en Alcalá, muy cerca de la plaza de Cibeles. Los motoristas se retiraron y fueron sustituidos por lanceros y coraceros a caballo, que acompañaron a los Príncipes por el paseo del Pardo hasta la Basílica de Atocha. En los últimos metros del recorrido también participaron en la operación miembros de la Armada que prestan servicio en barcos y fragatas cuyos nombres guardan alguna relación con la Monarquía española. La Guardia Civil, por su parte, desplegó a más de 3.000 agentes para vigilar los principales accesos y salidas de la ciudad. Los municipales completaron el operativo con el control del tráfico.

La escolta del coche Real finalizó cuando la pareja volvió al Palacio. En su regreso fueron de nuevo los guardias reales motorizados en sus Harley Davidson los que se hicieron cargo de su custodia.

Más de 27.000 personas formaron parte del despliegue. Paralelamente a la 'operación lazo', el Cuerpo Nacional de Policía puso en marcha el dispositivo 'AXIS', cuyos integrantes se encargaron de las labores de información e inteligencia. Ambos despliegues fueron coordinados por el nuevo director general de la Policía, Víctor García Hidalgo, que desde primeras horas de la mañana dirigió todo el dispositivo desde el Centro de Coordinación de la Jefatura Superior de Madrid.