
Domingo, 23 de mayo de 2004
Los
gaiteros aportaron la emoción
La Banda Ciudad de Oviedo, con su interpretación del
himno de Asturias, estuvo a punto de arrancar las lágrimas
que la Princesa logró contener durante toda la jornada
LETICIA ÁLVAREZ/MADRID ENVIADA ESPECIAL
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| HIMNO. La banda de gaitas Ciudad
de Oviedo interpreta 'Asturias Patria Querida'. / EFE
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Sin las gaitas no hubiera sido lo mismo. Nada habría
sido igual. No, al menos, para doña Letizia. La novia
del año, dicen que del siglo, no pudo ver cumplida
su ilusión de cruzar a pie el Patio de la Armería,
entre el Palacio Real y la Almudena. La lluvia se lo impidió,
pero sí pudo escuchar el 'Asturias, patria querida'
saliendo del fuelle de las gaitas desplazadas desde su ciudad
natal sólo para rendirle homenaje.
Fue ayer, alrededor de las dos de la tarde, cuando por primera
vez, convertida en Princesa de Asturias, escuchó la
melodía que tantas veces le rendirá honores
a partir de ahora. Y fue con ese sonido de fondo cuando casi
afloran a sus ojos las lágrimas que logró contener
durante toda la jornada. Con los tacones de sus zapatos clavados
literalmente en una alfombra granate encharcada por el agua,
y la cola de su vestido levantada por sus damas de honor para
no rozar la humedad, doña Letizia entonó para
sus adentros la canción que tan bien conoce y que tantos
recuerdos le habrá llevado a la memoria.
Atrás quedaban los nervios de primeras horas de la
mañana, la frustración por el aguacero, la solemnidad
de la ceremonia eclesiástica y su recorrido nupcial
por las calles empapadas de Madrid. Como por arte de magia,
el sol se hizo hueco a codazos entre las nubes para permitir
que los sones de las gaitas ovetenses invadieran el Patio
de la Armería. Doña Letizia flaqueó.
Por un momento se le encogió el corazón y pudimos
ver cómo respiraba hondo para soportar la emoción.
Pero fue su ya esposo, don Felipe, quien posiblemente la sintió
temblar. La tomó de la mano y ella se dejó caer
sobre su hombro, en uno de los gestos más emotivos
de toda la boda real. La prometida emotividad se había
hecho patente en muchos momentos, pero en ninguno como entonces.
Quizás los 85 componentes de la Banda de Gaitas Ciudad
de Oviedo sentían más emoción aún
que ella. A punto estuvieron de ver cómo se suspendía
su actuación a causa del mal tiempo. Llevan preparando
este momento casi durante los siete meses que hemos participado
de este noviazgo. El himno de Asturias finalmente sonó
para dar paso a la Marcha de Mayo, una composición
nupcial creada sólo para los Príncipes de Asturias.
Con ella entraron en el Palacio Real para saludar, primero
desde el balcón, y después para sumarse a sus
invitados.
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