© El Comercio Digital, Servicios en la Red S.L.
C/ Diario El Comercio 1 - 33207 Gijón (España) - UE
Visitanos... Visitanos...



Domingo, 23 de mayo de 2004

Los gaiteros aportaron la emoción
La Banda Ciudad de Oviedo, con su interpretación del himno de Asturias, estuvo a punto de arrancar las lágrimas que la Princesa logró contener durante toda la jornada

LETICIA ÁLVAREZ/MADRID ENVIADA ESPECIAL

HIMNO. La banda de gaitas Ciudad de Oviedo interpreta 'Asturias Patria Querida'. / EFE

Sin las gaitas no hubiera sido lo mismo. Nada habría sido igual. No, al menos, para doña Letizia. La novia del año, dicen que del siglo, no pudo ver cumplida su ilusión de cruzar a pie el Patio de la Armería, entre el Palacio Real y la Almudena. La lluvia se lo impidió, pero sí pudo escuchar el 'Asturias, patria querida' saliendo del fuelle de las gaitas desplazadas desde su ciudad natal sólo para rendirle homenaje.

Fue ayer, alrededor de las dos de la tarde, cuando por primera vez, convertida en Princesa de Asturias, escuchó la melodía que tantas veces le rendirá honores a partir de ahora. Y fue con ese sonido de fondo cuando casi afloran a sus ojos las lágrimas que logró contener durante toda la jornada. Con los tacones de sus zapatos clavados literalmente en una alfombra granate encharcada por el agua, y la cola de su vestido levantada por sus damas de honor para no rozar la humedad, doña Letizia entonó para sus adentros la canción que tan bien conoce y que tantos recuerdos le habrá llevado a la memoria.

Atrás quedaban los nervios de primeras horas de la mañana, la frustración por el aguacero, la solemnidad de la ceremonia eclesiástica y su recorrido nupcial por las calles empapadas de Madrid. Como por arte de magia, el sol se hizo hueco a codazos entre las nubes para permitir que los sones de las gaitas ovetenses invadieran el Patio de la Armería. Doña Letizia flaqueó. Por un momento se le encogió el corazón y pudimos ver cómo respiraba hondo para soportar la emoción. Pero fue su ya esposo, don Felipe, quien posiblemente la sintió temblar. La tomó de la mano y ella se dejó caer sobre su hombro, en uno de los gestos más emotivos de toda la boda real. La prometida emotividad se había hecho patente en muchos momentos, pero en ninguno como entonces.

Quizás los 85 componentes de la Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo sentían más emoción aún que ella. A punto estuvieron de ver cómo se suspendía su actuación a causa del mal tiempo. Llevan preparando este momento casi durante los siete meses que hemos participado de este noviazgo. El himno de Asturias finalmente sonó para dar paso a la Marcha de Mayo, una composición nupcial creada sólo para los Príncipes de Asturias.

Con ella entraron en el Palacio Real para saludar, primero desde el balcón, y después para sumarse a sus invitados.