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Domingo, 23 de mayo de 2004

«Letizia, te recibimos con los brazos abiertos»
El Rey dio la bienvenida a la Princesa de Asturias en un banquete en el que Don Felipe proclamó: «Me he casado con quien amo».


I. OCHOA DE OLANO/

CONCUÑADOS. Erika Ortiz e Iñaki Urdangarín, durante el banquete. / EFE

El rey aprovechó el paréntesis entre el capón asado y los 170 kilos de pastel nupcial para arrancar a los 1.700 invitados al banquete un brindis en honor de la pareja. Antes, eso sí, recalcó algo que su rostro ya evidenció en La Almudena -la «enorme ilusión con la que he esperado esta fecha»- y dió la bienvenida a la Princesa de Asturias como nuevo miembro de la familia real. «Queridísma Letizia, te recibimos con los brazos abiertos y con el mayor cariño», dijo afectuoso el monarca bajo la carpa que cubrió el Patio del Príncipe, en el Palacio Real.

De pié, y mirando a los novios, se mostró convencido de que la pareja sabrá cumplir «con rectitud, esmero y ejemplaridad» sus obligaciones y responsabilidades; «primero, como Príncipes de Asturias, y llegado el momento, como Reyes», agregó para concluir con un imperativo: «Pensad siempre en España».

Su recién estrenado consuegro, el periodista Jesús Ortíz, también quiso alzar su copa para ensalzar las cualidades humanas de Don Felipe. De paso, y en tono distendido, desveló que la primera vez que su hija Letizia se vestía de princesa no era ayer, sino cuando tenía siete años y «como todas las niñas soñaba con un príncipe como el de los cuentos».

El último turno, y también el que más enterneció a los comensales, fue el del heredero de la Corona. «Soy un hombre feliz», proclamó a bocajarro con una expresión que no dejaba resquicio a la duda. «Tengo la certeza de que esta condición me la da el sentir la emoción de ver y protagonizar la realización de un deseo: Me he casado con la mujer que amo».

Tras el multitudinario brindis, la monumental tarta nupcial concitó de nuevo todas las miradas. Don Felipe y su esposa cumplieron con la tradición de cortar juntos un pedazo de tarta, lo que les granjeó un sonoro aplauso del respetable. Ni por esas se besaron. Fue el remate de un banquete en el que no hubo vals, sino un larguísimo besamanos de despedida, y que arrancó poco después de la tres de la tarde con 123 mesas redondas pobladas por políticos, jeques, soberanos o deportistas.


El discurso
EXTRACTO DE LAS PALABRAS DE DON FELIPE

No puedo ni quiero esconderlo, imagino que salta a la vista: soy un hombre feliz. Me he casado con la mujer que amo. Conjugar la razón con la fuerza del amor y del sentimiento ha sido siempre un objetivo en mi vida. Por eso, estamos celebrando que Letizia y yo unamos nuestras vidas en una comunión de amor, responsabilidad, trabajo, respeto y entrega mutua. Afrontamos nuestro futuro con una ilusión y una esperanza muy profundas. El servicio a los españoles es el gran compromiso personal e institucional con el que Letizia y yo iniciamos ahora una nueva etapa en nuestra vida. Me siento orgulloso de que Letizia se incorpore desde hoy a este proyecto con convicción y responsabilidad; y quiero que todos sepan lo agradecido que estoy a Letizia por su entrega y determinación a lo que dicho proyecto conlleva. En el camino que hemos de recorrer contamos con el ejemplo impagable de Sus Majestades los Reyes. Ambos han conseguido que la Corona sea una institución útil al sevicio de España y respetada y querida. Mi vocación es de continuidad con ese modelo. Queremos agradecer todas las muestras de cariño recibidas, en especial el apoyo de nuestras familias. M de Madrid, de Mayo y de Memoria; en ella siempre estarán los ausentes, los que no les fue permitida criminal y brutalmente seguir viviendo sus ilusiones y desvelos; y también los que hoy no pueden disfrutar con ellos, libre y cívicamente, de la primavera madrileña. Con su recuerdo presente, permitidme levantar mi copa por Letizia, por Sus Majestades los Reyes y por España.