
Sábado, 31 de enero de 2004
El
Príncipe de Asturias celebra su «mejor cumpleaños»
junto a Letizia y la Santina
«Ya iba siendo hora de cumplir años con una boda
cerca», comentó don Felipe cuando le recordaron
que era su último aniversario soltero Los novios tienen
previsto comer hoy en la villa riosellana de Sardéu
LETICIA ÁLVAREZ/COVADONGA
 |
| CÁNTICOS.
Los niños de la escolanía de Covadonga
cantaron para el Príncipe y Letizia Ortiz y después
posaron con ellos en varias fotografías. / JOAQUÍN
PAÑEDA/SANDRA NAREDO |
El Príncipe de Asturias tiene ya 36 años. Los
cumplió en Covadonga, la cuna del Reino, y en compañía
de su prometida Letizia Ortiz Rocasolano. «Ha sido uno
de los mejores cumpleaños de mi vida», aseguró
después de rezar ante la imagen de la Santina. «El
mejor», le apostilló su novia con una amplia sonrisa
en su boca.
Fue sólo el comienzo de una jornada regada de innumerables
anécdotas y en el mejor de los escenarios asturianos.
Una visita muy alejada de la primera que don Felipe hizo al
Real Sitio, aunque igualmente histórica. Entonces tenía
nueve años y vino acompañado de sus padres,
los Reyes de España, para convertirse en Príncipe
de Asturias. Ayer recorrió el paraje religioso junto
a su prometida y la presentó así, ante todos,
como la futura Princesa de Asturias.
Fue su último cumpleaños de soltero y cuando
los periodistas le preguntaron al respecto contestó:
«Pues sí, pero ya iba siendo hora de cumplir
años con una boda cerca». No desveló,
sin embargo, qué regalo había recibido de Letizia
Ortiz. «Es una sorpresa. Se lo daré más
tarde», comentó ella.
Cuando el reloj de la Basílica marcó las doce
y media apareció en la explanada de Covadonga el coche
oficial del que descendió la pareja. Un repique de
campanas recordó al himno de Asturias, pero no pudo
con los vítores y aplausos del público. Tampoco
con el 'Cumpleaños feliz' que entonaron las personas
allí congregadas. Alrededor de doscientas que mostraron
a los novios el calor del pueblo en una mañana húmeda
y fría.
«Ha salido el sol»
Don Felipe y Letizia Ortiz se acercaron a todos antes de
entrar en la Casa Capitular. Saludaron, besaron y agradecieron
las numerosas felicitaciones recibidas por su próxima
boda. «Qué bien, Letizia, ha salido el sol»,
le dijo el Príncipe a su prometida. Y así fue.
El termómetro subió unos grados e hizo más
agradable la espera porque en ese momento y, después
de ser saludados por las autoridades, desaparecieron tras
la puerta del edificio. Junto a ellos entraron en la Casa
Capitular el arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, al que la
pareja mostró sus respetos con un beso en su anillo;
el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces,
y su esposa Soledad Saavedra; la delegada del Gobierno, Mercedes
Fernández; la presidenta de la Junta General, María
Jesús Álvarez, y el alcalde de Cangas de Onís,
Alfredo García Álvarez. Como anfitriones se
encontraban el abad de Covadonga, Florentino Hoyos, y los
canónigos que integran el Cabildo. También,
aunque en un segundo plano, los abuelos paternos de Letizia
Ortiz, José Luis Ortiz y Menchu Álvarez del
Valle.
En un salón del edificio, Osoro hizo entrega al Príncipe
de una reproducción en plata de la Virgen de Covadonga
y a Letizia Ortiz, de un rosario de nácar. Areces,
por su parte, les obsequió con una cuidada edición
de 'El Quijote', en el 400 aniversario de su publicación.
Tras este breve encuentro, todos los representantes de las
instituciones asturianas y la pareja principesca se dirigieron
a pie hasta la Santa Cueva. Acabada la paraliturgia, la comitiva
se despidió del Real Sitio y se dirigió al Cenador
de los Canónigos, en Cangas de Onís, para almorzar.
Letizia eligió 'pitu de caleya' y don Felipe, merluza
a la sidra. Como postre, una tarta con el número 36
convertido en velas y un deseo.
Los novios se trasladaron después a Oviedo y hoy tienen
pensado ir a Sardéu para almorzar con sus abuelos.
|