
Sábado, 31 de enero de 2004
Paseo
y escapada nocturna por Oviedo
Como una pareja de novios más, recorrieron las calles
y cenaron en un conocido restaurante de la ciudad
CRISTINA TUERO / ISABEL GONZÁLEZ/OVIEDO
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| NOCHE. La
pareja salió a cenar a un restaurante de Oviedo.
Letizia lució unas botas camperas para la escapada.
/ MARIO ROJAS |
La ciudad les esperaba. Y a ella llegaron a bordo del coche
oficial en torno a las cinco de la tarde. Había muchos
recuerdos que compartir sobre rincones especiales del Oviedo
que vio crecer a la prometida del Príncipe de Asturias.
Y por eso decidieron pasear.
Don Felipe y Letizia recorrieron cogidos de la mano, sonrientes
y, sobre todo, muy cercanos, varias calles del centro de la
capital asturiana. Su paseo se inició junto al colegio
de la Gesta, donde la joven ovetense se educó y compartió
juegos y correrías infantiles, muy cercano a su domicilio
de entonces.
Intentando pasar inadvertidos, pero sin negar el saludo a
todos cuantos les felicitaron por el cumpleaños del
Príncipe y por su compromiso, la pareja caminó
por el parque de San Francisco y el paseo de Los Álamos.
Todo a pocos metros de un teatro Campoamor en el que el pasado
mes de octubre compartieron las miradas cómplices de
su gran secreto: su noviazgo.
Su primer paseo por Oviedo les llevaría, a través
de las calles del Marqués de Pidal y Gil de Jaz, hasta
el Hotel de la Reconquista, en donde muchos curiosos les recibieron
con aplausos. Don Felipe y Letizia no dejaron de sonreír,
saludaron y charlaron, a las puertas de la edificio con su
director, Ramón Felip. No dijeron nada, salvo algún
tímido gracias al público ovetense y más
saludos. Después se perdieron en el interior del hotel
a descansar durante unas horas. Hasta su siguiente encuentro
con la ciudad.
Fue pasadas las nueve de la noche. El Príncipe de
Asturias y su prometida abandonaron el hotel y sorprendieron
a los ovetenses con un romántico paseo por el casco
antiguo de la ciudad. Su naturalidad hizo dudar a muchos paseantes
de que realmente se tratara del «¿Príncipe
y su novia!», y es que pocos podían imaginar
que después de una intensa jornada en Asturias, Don
Felipe y su prometida prolongasen su jornada. El recorrido
permitió ver a la pareja en los lugares más
conocidos de la ciudad. Del hotel, a la calle Uría
y la plaza de la Escandalera, para adentrarse en el Oviedo
histórico. Cogidos de la mano y abrazados, la pareja
paseó ajena a la curiosidad de los ciudadanos, aunque
sin escatimar en saludos.
Leticia vestía un traje de chaqueta color arena, jersey
negro y botas de caña alta, que acompañó
con un largo abrigo de piel vuelta y un moderno bolso.
Así llegó con su futuro marido a la plaza de
la Corrada del Obispo, donde, al parecer, les esperaban sus
amigos de siempre. Juntos cenaron con la naturalidad que respiró
durante todo el día.
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