
Sábado, 15 de mayo de 2004
MÀRIUS CAROL, PERIODISTA
"El Príncipe Felipe es más frío y
distante que su padre, el Rey"
Màrius Carol analiza cuál será el papel
del Heredero de la Corona en su último libro: 'Condición
de Príncipe'
I. ESTEBAN
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| Marius Carol es un
experto en la Corona española/ VICENS GIMÉNEZ |
Diez años como periodista especializado en la Casa Real
le han dado a Màrius Carol un profundo conocimiento de
la monarquía, de sus funciones y de las personas que
la componen. A una semana de la boda real, Carol ha tratado
de sondear el papel que debería asumir el heredero en
su libro 'Condición de príncipe. Una hoja de ruta
para el futuro Felipe IV' (Planeta).
-El Rey ganó muchos adeptos por su intervención en la Transición
y en el 23-F. ¿Se convertirán todos los 'juancarlistas'
en 'felipistas'?
-Sabino Fernández Campo, ex jefe de la Casa Real,
decía que el papel del Príncipe debía
ser el de gestionar la normalidad. Pero hemos entrado en el
siglo XXI con unas tensiones impensables a finales del XX.
Acabamos de ver a toda la Familia Real al lado de la población
en el 11-M. Esa imagen del Príncipe, su prometida y
las infantas manifestándose con una pancarta por las
calles de Madrid, junto a políticos, sindicalistas
y gente corriente, es algo inédito en la historia de
lo Corona y dice mucho de su actual anclaje en la sociedad.
-En su libro dice que la simpatía del Rey le ha
acercado a muchas personas. ¿Cómo es don Felipe?
-Más distante y frío. Es muy agradable hablar
con él, pero no tiene esa cosa de su padre, que te
sabe abrazar o darte una palmada. La boda con Letizia le puede
venir bien, porque es una mujer que ha estado en el mundo,
que no ha vivido dentro del celofán de La Zarzuela.
-¿Se ha podido sentir solo o aislado?
-Cuenta la Reina que, en una ocasión, un amigo del
Príncipe organizaba una fiesta de cumpleaños.
A él no le invitaron. Doña Sofía llamó
protestando a la casa del niño, porque su hijo se había
llevado un disgusto. «Claro, señora, me tiene
que disculpar -le contestaron-, pero es que es un lío
invitar a un príncipe». Es posible que haber
nacido ya como heredero, al contrario que su padre, que vivió
su infancia en el exilio, le haya dado un cierto hermetismo
a su carácter.
-¿Qué opina de la polémica sobre
si su esposa debería ser o no de sangre real?
-¿Pero, hombre, si ya todos los álbumes de
princesas están sin cromos! Fíjate con quiénes
se han casado los príncipes herederos. Todos han buscado
profesionales de las que estuvieran enamorados.
-Hay gente que todavía usa el término 'plebeyo'.
-La Constitución no habla de súbditos, sino
de ciudadanos, y dice que la soberanía reside en el
pueblo. Utilizar según qué palabras, como plebeyo,
resulta muy rancio. Hay expertos en realezas que están
anclados en el siglo XIX.
-¿Cree que la prensa rosa respetará tanto
a la nueva pareja como lo ha hecho con los Reyes?
-La prensa rosa puede ser tan aceptable como cualquier otra.
Pero hay gente que se está colando en el oficio y que
no sabe ni entiende la ética de la profesión.
Lo que yo pediría es respeto.
-¿No hay nada que mejoraría de la Corona?
-Hay que cambiar la prevalencia del varón sobre la
mujer, como ya ha anunciado Zapatero. Y se necesita más
transparencia en algunos temas. Yo sé lo que cobran
casi todos los príncipes herederos de Europa. La corona
británica publica sus gastos al céntimo. Yo
no sé lo que cobra hoy el Príncipe. Cuantas
más cosas sepamos de la institución, mejor.
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