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Viernes, 14 de mayo de 2004

Caprile puso aire romántico y muy español



BEATRIZ CORTAZAR



Con la melena recogida en un moño y unos pendientes largos de brillantes de estilo isabelino, Letizia lució un conjunto de Lorenzo Caprile de dos piezas formado por una chaqueta muy estructurada de generoso cuello al bies que dejaba los hombros al descubierto frente a una falda de raso de seda natural, en tono guinda, de línea sirena.

Por expreso deseo de la novia del Príncipe, todos los tejidos son españoles y proceden de la casa valenciana Catalá. El de la chaqueta es un brocado «Aviñón», tejido con doce colores diferentes e hilo de oro.

El modelo es sólo uno de los tres que Caprile, autor del traje de novia de la infanta Cristina, le ha hecho para estos días. Uno lo lucirá hoy mismo para la ceremonia del enlace y el próximo dentro de sólo una semana, cuando la Familia Real española ofrezca la víspera de su boda una gala similar a la que se celebró ayer en Copenhague.

Y si Caprile ha sido el elegido para los trajes, los zapatos de ayer, de estilo salón, estaban firmados por Pura López, con el mismo raso de la falda, mientras que el bolso de mano es una auténtica pieza de museo de principios del siglo XX bordado con canutillos de cristal. En esa velada doña Letizia no lució ninguna diadema perteneciente a la Familia Real, como no lo hará hasta que se convierta en Princesa de Asturias el próximo día 22, tal y como marcan las normas nunca escritas de estilo y protocolo.