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Lunes, 3 de noviembre de 2003

Las reinas del siglo XXI
Letizia Ortiz se sumará el próximo mes de junio al selecto grupo de princesas consortes, de mujeres que subirán a un trono por amor


ALFONSO R. ALDEYTURRIAGA/GIJÓN


PRINCESAS. Matilde de Bélgica y Máxima de Holanda se sonríen ante la presencia de sus maridos, los príncipes Felipe y Guillermo.

Nacieron en el anonimato y llevaban una vida aparentemente normal. Pero un día todo cambió. Habían conocido a un príncipe y... El resto de la historia, del cuento de hadas, es de sobra conocido.

Se llaman Matilde, Mette Marit, Máxima, Mary y Letizia. No han perdido sus apellidos, pero desde el día en que dijeron -o dirán- sí sus nombres comenzaron a ligarse con los de un país. Son las reinas del siglo XXI, las de Bélgica, Noruega, Holanda, Dinamarca y España. Ellas serán las consortes de una generación más acorde con los tiempos que corren. Los príncipes ya no se casan con princesas, se casan por amor.

La periodista Letizia Ortiz ha sido la última en incorporarse a este selecto grupo. Ella desempeñará con el tiempo un difícil papel. Y es que Doña Sofía ha puesto el listón muy alto. La Reina de España nació princesa y se educó como tal. Letizia, sin embargo, deberá hacer un curso intensivo de aristocracia, de rígido protocolo.

El cariño de su pueblo

La futura Princesa de Asturias podrá tomar como ejemplo a Matilde d'Udekem d'Acoz, que en 1999 contrajo matrimonio con el heredero al trono de Bélgica. Felipe eligió a una joven cercana a la nobleza que no tardó en ganarse el cariño de su pueblo. La sencillez es su mejor carta de presentación. Hace dos meses tuvo a su segundo hijo.

Quizás menos recomendable sería mirarse en el espejo de Mette Marit. No es una princesa al uso. Su boda en agosto de 2001 con Haakon de Noruega ofreció una imagen insólita: el saludo desde el balcón de palacio con un pequeño en brazos, Marius, fruto de una relación anterior. La futura reina nórdica está embarazada y, poco a poco, su pueblo va olvidándose de su turbulento pasado.

Máxima entró con mejor pie en el reino de Holanda, aunque también le costó lo suyo. Le costó, sin ir más lejos, no poder ser conducida al altar por su padre, quien había sido ministro en la dictadura argentina. Ahora, un año y medio después, la esposa del Príncipe Guillermo recibe elogio tras elogio. En diciembre será madre.

Y el próximo año todas estas princesas acompañarán a Mary Donaldson el día de su boda -en mayo- con Federico de Dinamarca. Y un mes después, la ya nuera de la Reina Margarita hará lo propio y se desplazará a Madrid para escuchar el «sí quiero» de Letizia Ortiz al Príncipe Felipe.

Al enlace también acudirá el Príncipe Alberto de Mónaco, el único de los herederos que se resiste a pasar por el altar. También sigue soltera -aunque con novio- Victoria de Suecia, una princesa nacida para reinar, y Carlos de Inglaterra -divorciado y viudo- podría dar la sorpresa cualquier día y anunciar su boda con Camila Parker Bowles. La británica tampoco sería una princesa al uso, aunque engrosaría la lista de reinas consortes.