Sábado, 27 de enero de 2007

CRÓNICAS DE CONCIERTOS

Micah P. Hinson

(Conservatorio Jesús del Monasterio. Santander, 27-01-07)


Observando los alrededores del Conservatorio Jesús del Monasterio, en la parte alta de Santander, nada hacía presagiar que faltaban pocos minutos para que diera comienzo el concierto de uno de los personajes que más está dando que hablar en los últimos tiempos entre los fanáticos de la música independiente. La Gran Voz encerrada en un cuerpo de muchacho: el tejano Micah P. Hinson.

Ángel García

Micah P. Hinson
Foto: José G. Ojinaga
Al fondo de la sala, llena con cerca de trescientas almas, un escenario alfombrado sobre el que reposaban los instrumentos, flamante banjo incluido.

       El encargado de abrir fue el también tejano Will Johnson. A pelo, acompañado de su guitarra, atacó temas de dos de las bandas de las que forma parte: South San Gabriel y Centro-Matic. Johnson, al que volveríamos a ver repetidas veces sobre el escenario, mostró sus dotes de compositor elegante. La maestría con la guitarra (W. J. dio muestras de una bien aplicada imaginación en el uso de efectos y pedaleras), y una voz potente aunque (bastante) más limitada de matices que la de su paisano, dibujaron una aprobatoria sonrisa en el rostro del público. Su actuación sirvió también para comprobar que la sala gozaba de una acústica inmejorable. Buen comienzo, buenos augurios y el señor Hinson listo para superar todas las expectativas, al menos, del que suscribe. Entras en su voz en la primera canción y no sales hasta pasado un buen rato después del concierto. Seguro que alguien permanece allí todavía.

       Salió Hinson el Joven (25 añitos, creo) a la palestra acompañado de un tal Mr Phelps, que resultó ser un virtuoso a los mandos de todos los instrumentos que tocó a lo largo de la noche; entre ellos, la batería, el banjo y una susurrante slide-guitar. Después de expresar un sincero reconocimiento hacia su predecesor en la escena, Micah P. arrancó el que fue un directo alambicado, con el mecanismo avanzando en un caos perfecto, sin ningún añadido que desvirtuara lo que había venido a contarnos. No sonó una sola canción mediocre en las dos horas largas que abarcó el repertorio. Silencio y buena música. Nada más.

       Dos horas en las que Micah P. Hinson ofreció una lectura personal (y muy, pero que muy intransferible) de la tradición musical americana; de sus afluentes irlandés y escocés y de los grupos y solistas que pueblan su santuario privado. Sin desarrollos excesivos, hubo tiempo para que Hinson repasara buena parte de sus trabajos..'And the Gospel of Progress/...And the Opera Circuit', que en vivo crecen en intensidad y muestran una sensibilidad compositiva que produce vértigo, sobre todo si se tienen en cuenta factores como la edad o los problemas físicos que ha sufrido. Además presentó, secundado ocasionalmente por un cansado Will Johnson, alguno de los temas que compondrán un Ep de inminente aparición en España, dedicado a una mujer llamada Silvia.

       El directo permite comprobar cómo piezas maestras del calibre de 'Caught in between' o 'Patience' se benefician de la crudeza natural de la voz de Micah P,. quien, apoyado en una perfecta conexión corazón-guitarra, logra aumentar la carga de gravedad que ya desprenden las versiones de estudio. En fin, una delicia. Con esa extraña sensación de haber compartido algo grande en buena compañía. Y llegó la despedida, en medio de recuerdos familiares, con una preciosa canción dedicada a su vieja guitarra, después de agradecer el respeto de la audiencia. Hay que señalar que se trató de respeto mutuo.

                                                                                                                                            Un concierto estimulante, y un profundo agradecimiento a los poetas futboleros (en especial a M.) por su invitación para disfrutar una velada repleta de buena música traída directamente desde el norte del Río Grande.