Sábado,
30 de diciembre de 2006
CRÓNICAS DE CONCIERTOS
Marky Ramone
(sala Albéniz, 28-12-06)
El público de la sala Albéniz vibró con Marky Ramone y su grupo, en una imitación descarada y sin tapujos del legendario cuarteto neoyorquino
David Artime
Para muchos acólitos del grupo él nunca fue un auténtico Ramone. Pero el destino le confió la tarea de resucitar al célebre grupo neoyorquino para conmemorar el 30 aniversario de su primer disco. Y Mark Bell, más conocido como Marky Ramone, batería de la mítica banda y único miembro que sigue vivo, lo ha hecho al pie de la letra, reclutando a un puñado de músicos con la misión de realizar una imitación calcada de Joey, Johnny y Deede, los Ramones.
El Albéniz fue el jueves testigo de uno de los plagios más consentidos y esperados de la historia del rock. Plagio del vocalista, el argentino Sebastián 'Expulsado', que parece un clon de Joey en el físico, en la voz, en la forma de vestir y de empuñar el micrófono. Plagio del guitarra, Alex, y la bajista, Claire, que emularon constantemente aquella postura de semiflexionada con la que se hicieron famosos Johnny y Deede. Y plagio musical: los mismos tres acordes tocados con una calidad regular y a una velocidad vertiginosa.
A nadie le importó que se tratase de una imitación. El público que abarrotó la sala no buscaba innovaciones. Los más veteranos querían revivir los tiempos de gloria del cuarteto, y los más jóvenes (que eran muchos), experimentar algo parecido a lo que fueron los conciertos de aquel grupo que un día de 1974 dio a luz al punk en el barrio de Queens. Y Marky les dio a todos lo que buscaban.
Con 'Rock Away Beach' comenzaron a desgranar los temas, al ritmo del 'one, two, three, four', con el que Deede marcaba la entrada en cada canción. Y así fue anunciando Claire lo que todo el mundo esperaba: 'I Dont Care', 'Teenage Lobotomy', 'Sheena is a Punk Rocker' o 'Gimme Gimme a Shock Treatmen', tema con el que se comenzaron a ver los primeros pogos. Con el público ya encandilado llegaron 'Pit Sementery' o 'Rock High School', entre otros éxitos. A la media hora, habían tocado ya 20 canciones.
Poco después se fueron del escenario, tras tocar 'Pinhead' y mostrar el mismo cartel de 'Gabba Gabba Hey', lema con el que Joey azuzaba los coros del público tras este tema. Nadie se movió. Todos sabían que faltaba por tocar la que el público llevaba pidiendo desde el comienzo, al grito de ¿Hey, ho, let's go! Y así lo hicieron en los bises. Empujones, avalanchas, gente por el suelo tras tirarse del escenario... con 'Blitzkrieg Bop' llegó la locura del personal, para terminar recordando el 'Rock'n'roll Radio'. Antes de irse hubo tiempo para interpretar 'Merry Christmas' y 'Wonderful World', la versión de Louis Amstrong con la que Joey se despidió de la vida.
Se echaron de menos 'Mama's Boy' o 'I Believe in Miracles', pero la gente se quedó satisfecha. Gracias al viejo Marky, los Ramones dejaron su huella en Gijón, aunque fuera a título póstumo.