Domingo, 26 de marzo de 2006

CRÓNICAS DE CONCIERTOS


DRIVE BY TRUCKERS / MOTHER SUPERIOR
Metralla contra perdigones
Mother Superior se come a los Drive By Truckers en una noche marcada por el rock con sabor a clásico. Su concierto en Gijón reunió a 400 personas

José Cezón Domínguez / Gijón

Drive By Truckers durante su actuación en la discoteca Parque del Piles / J. Bilbao
Lo de anteanoche fue como si en una fiesta de Comadres gijonesa sacas primero a Nacho Vidal a caldear el ambiente y después le sueltas al personal al Mariano de Forges en calzoncillos de cuadros. Mother Superior y Drive By Truckers. Una ametralladora contra una escopeta de perdigones. Y, además, trucada como las de feria. El concierto había levantado mucha expectación, ya que era la única fecha en que ambas bandas coincidían sobre un mismo escenario español. De hecho, había mucho público de fuera de Asturias. Pero la batalla fue tremendamente desigual.

El trío de Los Ángeles Mother Superior fue una apisonadora. Con poderío, divertidos, compenetrados, sin lucimientos innecesarios y con una espléndida colección de canciones que te evocan a los clásicos de los años setenta, del hard-rock, el glam-rock o el blues. Mención especial para el batería Jason Mackenroth. Menudo maquinón. Ahora se entiende lo de que ejerzan de banda de Henry Rollins. Seguro que se conocieron en alguna sala de musculación californiana.

Los angelinos saben también de la efectividad de introducir alguna versión en el repertorio. Primero con un pupurrí Marc Bolan (T. Tex)-Rolling Stones y luego con la traca final. Hay que tener muchas agallas para versionear un tema de difícil factura vocal como ‘Communication breakdown’, de Led Zeppelin. O estar muy seguro de tus posibilidades, porque emular a Robert Plant no está al alcance de cualquier mortal.

Calidad descendente
Lo de Drive By Truckers fue una auténtica decepción. Recomiendo fervientemente a los presentes en el concierto que escuchen su último disco, el espléndido ‘A blessing and a curse’ (Dock), para comprender mejor el porqué de esta desilusión. Un grupo de cinco miembros, y con tres compositores-vocalistas-guitarristas, no puede sonar con tan poco espíritu en directo. Hay que sudar más la camiseta.

Su papeleta era difícil, pero ya desde la primera canción, la que titula el último disco y muy en la onda de Neil Young, se mascaba la tragedia. El grupo sonaba sin chicha y peor aún cuando se ponían en el rollo sureño. Sería injusto afirmar que todo el concierto fue un fiasco, pero lo que es incuestionable es que la banda no estuvo a la altura de sus discos.

Nada que objetar a la organización. Ellos no son los que tocan. Simplemente, se les presentó la oportunidad de juntar a ambas formaciones y no la desaprovecharon. Y como los que se llevaban la talegada eran los Drive By Truckers, difícilmente iban a aceptar abrir ellos la noche. Hay que aprender de los Stones, que se llevan a los Black Crowes de teloneros y les ponen media hora a dar la brasa con los teclados y sin apenas volumen.