DEPORTES
Michael Schumacher
SITO PONS
Ex piloto de motos. Premio Príncipe de Asturias de Deportes
Más que los méritos deportivos
Para un deportista que ha dedicado su vida, principalmente sus años de juventud, a desarrollar una carrera en el deporte y que ha sido capaz de realizar sacrificios para ser el mejor, no sólo él sino también sus familiares y amigos, un galardón como el Premio Príncipe de Asturias es el mejor colofón que puede soñar.
El hecho de que una fundación te reconozca esa dedicación y esfuerzo es una recompensa para el deportista. Un premio a una vida de trabajo y esfuerzo.
En las pocas ocasiones en las que esto sucede, cuando has sido escogido para este tipo de distinciones, es tal la satisfacción que, cuando me pasó a mí, al principio casi ni terminaba de entender lo que estaba sucediendo. El Premio Príncipe de Asturias es tan importante que una vez te lo conceden, tienes que hacerte a la idea.
Hay que tener en cuenta que cuando una persona se decide a practicar un deporte no lo hace para alcanzar un galardón de estas características, sino para demostrarte a ti mismo que puedes luchar y convertirte en el mejor. Recuerdo que estaba en Estados Unidos, en el campeonato del Mundo de 500cc, cuando me comunicaron que había obtenido el galardón, ya en el tramo final de mi carrera deportiva. Fue una verdadera satisfacción para mí, no sólo por el premio en sí, también por la calidad de los anteriormente galardonados, que son quienes le dan ‘caché’, en todas las categorías. De hecho, esa calidad es lo que ha llevado a que los Príncipe de Asturias sean uno de los premios mejor considerados en el mundo.
En este punto, merece hacer una mención especial a la organización de la ceremonia de entrega. La solemnidad que se imprime, en un acto presidido por el Príncipe, que reúne a personajes relevantes de ámbitos tan diferentes como las artes, la literatura, la investigación, el deporte… hace muy especial el acto en el Campoamor.
Todos estos factores convierten a los Premios Príncipe de Asturias en el broche de oro con el que cerrar una carrera deportiva. Así, guardo unos recuerdos extraordinarios de aquella ceremonia. Tanto que el Príncipe de Asturias de los Deportes está al mismo nivel en mi capítulo de logros que mis dos campeonatos del Mundo.
Y entiendo que para Michael Schumacher, el galardonado en esta edición, recibir este galardón significará lo mismo. Schumacher ha sido uno de los grandes pilotos de la Fórmula-1, además de embajador del deporte.
Transmitió seriedad y profesionalidad durante su etapa activa de piloto, además de ostentar todo un récord, que será muy difícil de igualar, siete campeonatos del Mundo de F-1.
Considero, no obstante, que el jurado busca premiar algo más que los méritos deportivos y ha pretendido resaltar unos valores que Schumacher encarnó durante su paso por la Fórmula-1: esfuerzo, sacrificio, trabajo y también el saber aglutinar a su alrededor a los mejores y, además, transmitir su motivación a ese equipo. Y esto es otro aspecto destacable de estos galardones, que reconocen la carrera deportiva, pero también la vertiente humana. Es la característica que hace especial a esta distinción.
Haciendo un poco de historia, cuando yo empecé en el motociclismo, la moto estaba muy poco valorada en este país. Pero considero que por mi manera de hacer las cosas y encarar mi carrera deportiva, la percepción de este deporte se fue impregnando cada vez de una mayor seriedad. Quiero creer que este aspecto se valoró cuando recibí el premio y quiero creer de nuevo que ha vuelto a ser determinante a la hora de que este año sea Schumacher su receptor.
La trayectoria humana es lo que inclina la balanza del jurado hacia uno u otro candidato y Schumacher, como el resto de los premiados, ha demostrado sus cualidades en este apartado.
Yo me siento especialmente orgulloso y satisfecho de haber obtenido, en su momento, el Príncipe de Asturias de los Deportes. Y Schumacher es un justo merecedor del premio. |