jueves, 11 de octubre de 2007
 


El toque ligero y sublime de la mejor madera de roble



C. Iglesias

- La majestuosa y mágica cepa gallega

Terras Gauda fue la primera bodega de Galicia en implantar, bajo la inconfundible dirección de José María Fonseca, el sistema de fermentación en barrica de roble, la asignatura pendiente que pocos elaboradores se atrevían a afrontar.

Ha consolidado su liderazgo como productora de vinos gallegos de máxima calidad con caldos como Terras Gauda Etiqueta Negra, que tiene proyección internacional y supuso toda una revolución en el mundo del albariño. Consciente de todos los riesgos que comportaba el dar a la magistral uva albariño el toque ligero y sublime de la mejor madera, la apuesta de esta bodega ha logrado unos resultados magistrales, lo que animó a otras bodegas de la D. O. Rías Baixas a seguir su ejemplo.

Terras Gauda cuenta con 160 hectáreas de viñedo propio en el valle de O Rosal, en Pontevedra. Son viñedos plantados en las suaves lomas bañadas por la luz del sol de mediodía, en la ribera del río Miño, con la benéfica influencia del próximo mar Atlántico, donde crece soberbia la albariño que, junto a la loureiro y caíño branco, conforman el conjunto de varietales autóctonos.

La bodega comercializó 1,5 millones de botellas de la cosecha del 2006 de sus vinos Terras Gauda; Terras Gauda, Etiqueta Negra y Abadía de San Campio; este último, injustamente eclipsado por su hermano mayor, el Terras Gauda que da nombre a la bodega. Un blanco más que notable, de aroma muy frutoso, fresco y rico en matices, potente en boca y largo en el postgusto, cualidades que le han reportado numerosos galardones, como las medallas de Oro en Vinexpo, en el Concurso Mundial de Bruselas, o la más local de la Fiesta del Albariño que todos los años se celebra en Cambados. La Bodega ha conquistado nueve mercados internacionales en los últimos meses, y ya está presente en 30 países, además de en toda España.

Interesada desde su nacimiento en la mejora continua, sigue varias líneas de investigación con clara aplicación práctica. Una de ellas, realizada con uvas de las cosechas 2004 y 2005, le convierte en la primera bodega que aísla y separa los cuatro perfiles dominantes de levaduras de albariño para seleccionar las que mejor se adaptan a las características de sus vinos. Y desde la fundación de Terras Gauda, se maceraron las tres variedades de uva que produce –albariño, loureiro y laíño blanco– durante un tiempo determinado y a unas temperaturas consideradas idóneas. Con el paso de los años, el viñedo se ha hecho ‘adulto’, lo que conlleva una mejora de la calidad de las uvas. Es, por tanto, en opinión del departamento de investigación, el momento idóneo para analizar si a través de la maceración se puede aportar mayor singularidad y calidad a los albariños.