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No cayó agua de la buena, era granizo de un tamaño considerable y ha dejado el campo en un estado lamentable». Son las palabras de un agricultor de la localidad de Castrillo de Duero, una de las más afectadas por la tormenta que, en la tarde del pasado domingo, irrumpió en la Ribera del Duero dejando un escenario francamente desolador. La meteorología mostró su cara más adversa a partir de las 17:55 horas y, en apenas 20 minutos, descargó un fuerte caudal de agua al que sucedió el granizo, trozos de hielo de un tamaño comparable al del puño de un niño que arremetieron con cuantos cultivos se cruzaron a su paso. Una tormenta inesperada que ha dejado daños en 21 municipios, en los del Valle de Botijas, en la provincia de Valladolid, y en todas localidades burgalesas que se sitúan entre Nava de Roa y Sotillo de la Ribera, incluyendo también a ambas. |