Jueves, 24 de mayo de 2007


Una granizada provoca daños en la mitad de los cultivos de la Ribera del Duero


Javier Traspinedo

No cayó agua de la buena, era granizo de un tamaño considerable y ha dejado el campo en un estado lamentable». Son las palabras de un agricultor de la localidad de Castrillo de Duero, una de las más afectadas por la tormenta que, en la tarde del pasado domingo, irrumpió en la Ribera del Duero dejando un escenario francamente desolador. La meteorología mostró su cara más adversa a partir de las 17:55 horas y, en apenas 20 minutos, descargó un fuerte caudal de agua al que sucedió el granizo, trozos de hielo de un tamaño comparable al del puño de un niño que arremetieron con cuantos cultivos se cruzaron a su paso. Una tormenta inesperada que ha dejado daños en 21 municipios, en los del Valle de Botijas, en la provincia de Valladolid, y en todas localidades burgalesas que se sitúan entre Nava de Roa y Sotillo de la Ribera, incluyendo también a ambas.

Según ha hecho público el Consejo Regulador de esta Denominación de Origen, tras un primer balance provisional, el pedrisco ha afectado seriamente a una superficie de 3.410 hectáreas, el 47,16 por ciento de las 7.231 existentes en este territorio. En Valladolid, Castrillo de Duero ha sido uno de los municipios más perjudicados, con más de 95 hectáreas afectadas del total de 171,90 existentes. En cuanto a la provincia de Burgos, La Horra, cuyas cotizadas plantaciones de viñas viejas, propiedad de viticultores que sirven a bodegas de reconocido prestigio, difícilmente sobrevivirán al desastre. En este núcleo ha resultado dañada el 87,50 de las hectáreas, un total de 763 de las 872 hectáreas existentes.