«Habría que potenciar el uso de la manzana asturiana»
Uno de los propietarios del Llagar Basilio no entiende los criterios de la denominación de origen que ha dejado fuera algunas variedades
SARA MARTÍNEZ
El Llagar Basilio tiene el honor de ser uno de los llagares más antiguos de nuestra región. Comenzó su andadura en 1890 bajo el nombre de Llagar Iñico, hasta que en 1956 Basilio Aramburu se hizo cargo de la bodega y le dio un nuevo impulso con reformas que han sido actualizadas por la segunda generación familiar, formada por Miguel, Benigno y César Aramburu Melero.
Para la elaboración de su sidra natural, el Llagar Basilio utiliza exclusivamente manzana de los Picos de Europa en su vertiente asturiana. Miguel se siente orgulloso de esto y critica precisamente que la D. O. haya dejado fuera algunas variedades ligadas a la producción de sidra: «No entiendo qué criterios se han utilizado para despreciar algunas variedades tradicionales». En este sentido se muestra inflexible, ya que, además, «la gran mayoría de productores trae la manzana de fuera y luego vende su sidra como producto regional, cuando en realidad su materia prima no lo es». Por todo ello apunta que «habría que potenciar el uso de la manzana asturiana, tal vez con algún tipo de protección». Miguel Aramburu hace también otra reivindicación «es necesario proporcionar más amparo a los pequeños lagareros. El comercio es injusto con los pequeños». Así, añade que «los medios de comunicación a veces se olvidan de los productores de menor tamaño, sobre todo, de los alejados del centro de la Comarca de la Sidra».
Llagar Basilio, además de una impecable trayectoria, tiene a sus espaldas numerosos reconocimientos, entre los que destaca el Primer Premio a la Mejor Sidra de Asturias en el año 1987.
Los responsables de Sidra Basilio son conscientes de la saturación del mercado y por eso a medio plazo pondrán en marcha iniciativas con vistas a no estancarse. Los hermanos Aramburu aseguran que buscan la excelencia en su producto y la cautela en un desarrollo acorde con ésta.
Por último, la segunda generación del Llagar Basilio se siente orgullosa de su bodega, que data de 1890 y que, construida de piedra, alberga el proceso de fermentación lo que le da un bouquet más natural porque no es lo mismo que utilizar equipos de frío. Será por eso que se dice que la «Sidra Basilio es la sidra que mejor cae».
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