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Pregunta a... Doménico Salvatore Grillo Estas son las respuestas de nuestro cocineros a nuestros lectores.
El Lambrusco se puede encontrar muy barato, a precio inferior a dos euros, en muchos supermercados asturianos. Pero supongo que los habrá buenos y preciados. ¿O es el vino peleón por antonomasia de Italia? El Lambrusco, muy propio de Parma y Módena, es en realidad un tipo de uva o de uvas, pues hay aproximadamente medio centenar de variantes, que bien cultivado y cuidado da excelentes vinos con características diferentes a las que le ofrecen los citados, pues destacan por secos, ácidos, afrutados y delicados. En realidad. un Lambrusco auténtico tiene más que ver con el precio y las calidades de, por ejemplo, un Ribeira Sacra, que con esa mezcla espumosa o ‘frizzante’ extendida por todas las pizzerias del mundo y que se suele beber helada. De hecho, la mayor parte de ellos, aunque lleven tal nombre, no están hechos con uva lambrusco, sino de la variedad ancelotta, más dulce y de muy inferior calidad. Podrían compararse con la sidra achampañada corriente. El Lambrusco como Dios manda lo producen pequeñas cooperativas y llevan siempre, fíjese, la correspondiente Denominación de Origen Controlada. Pruebe un Lambrusco Salamino di Santa Croce y verá que de peleón nada de nada. ¿Qué me aconseja para cocinar con éxito un buen risotto? Que se ponga manos a la obra. En Italia hay dos arroces que compiten como los más apropiados, el carnaroli milanés y el vialone veneciano. Pero puede usar cualquier otro de calidad: resulta más importante la preparación. Debemos procurar que quede cremoso o ‘mantecato’ y además ‘al dente’, igual que sopa seca o ‘minestra asciuta’, algo que logrará eligiendo un grano que no contenga ni mucho ni poco almidón, y con una cocción que evite lentitudes o vivezas, apenas por debajo del hervor. Su gracia reside en servirlo entre suelto y apelmazado, entre meloso y seco, ‘all onda’. La mantequilla y el parmesano añádalos siempre al final de la cocción. Hablamos, pues, de una especialidad arrocera que debe guardar todo tipo de equilibrios: primero sofría en mantequilla cebolla muy picada, ponga el arroz, espere a que quede transparente –jamás dorado–, añada un chorro de vino blanco, remueva durante quince minutos, agregue el fundamental azafrán disuelto en caldo de carne, vierta ese caldo gradualmente y observe las indicaciones apuntadas. Antes de servir al plato permita que repose para que incremente la consistencia cremosa. Y persevere. |