jueves, 20 de octubre de 2005

EL PALACIO DEL CHOCOLATE
Un exquisito mundo de chocolates belgas

Pretenden acercar al público asturiano un producto de calidad indudable. Y que triunfa en todo el mundo


JOSE MANUEL PELAEZ


EL PALACIO DEL CHOCOLATE

Dirección: C/Diecisiete de Agosto, 3, bajo, izquierda.
Telf. : 985 14 85 36
Distribuidor oficial de bombones belgas Leonidas y champán Raoul Collet.
Horario tienda: Lunes a viernes, 10,30 a 22 horas.
Sábado: 10,30 a 14,30 y 17,30 a 22 horas.
Domingo: 12 a 14,30 y 17,30 a 20,30 horas.

Hoy les presentamos una tienda atípica. El carácter inusual le viene por comercializar, exclusivamente y con exclusividad, dos selectos productos destinados a paladares muy exigentes o, de otra forma, con visión de regalo o fiesta. Por si fuera poco, toca el alma de tres países: los chocolates belgas, el champán francés y, por supuesto, el paladar asturiano y los propietarios de aquí y de allá. Este novedoso negocio, el de El Palacio del Chocolate, comenzó hace 5 meses con el matrimonio formado por Christiane Waterschoot, belga de nacimiento, y José Carlos Gutiérrez, del barrio de Perchera, en Gijón, aunque sus padres le llevaron casi recién nacido a Bélgica, hasta 1992 que volvió a su tierra natal. Una vez aquí, montaron un floreciente negocio que mantuvieron durante cinco años hasta que decidieron dar un drástico giro profesional. Y, cómo no, los recuerdos de ambos pesaron y apostaron por el chocolate belga, todo un arte clásico, reconocido en el mundo entero Muchos amantes del chocolate consideraban la marca Leonidas como la mejor. Ellos también. Al final, les concedieron la distribución para Cantabria, Asturias y Galicia. Pero la cuestión no quedó ahí. Precisaban una bebida para sibaritas que fuera acompañamiento ideal para determinados bombones.

Así decidieron decantarse por el champán, y concretamente por Raoul Collet, que reunía en sí dos valores: antigüedad y ajustarse a sus chocolates.

Ahora, el sueño por conseguir es acercar el chocolate belga a la gente y que vean la gran variedad existente a un precio razonable. «¿Por qué no se va a poder disfrutar aquí, en mi ciudad, de un producto que se vende en Londres, París, Roma, Hollywood, Tokio, Pekín y así hasta unas 2.000 tiendas distribuidas por el mundo?», comenta José Carlos. Los productos vienen directamente, cada 15 días, en pequeñas cantidades para que estén siempre lo más frescos posible. Ellos, después, los conservan y tratan con el máximo de mimo para que se encuentren en el mejor momento. Estas son las conclusiones de los bombones que hemos probado. Tres son las líneas: tradicional, con alcohol y sin azúcar. En general, son perfumes nítidos y limpios en los que predomina el cacao, sin rastros de aromas extraños o exceso de azúcar. En boca se funden bien, evitando ser grasientos, cerosos o granulosos.

El dulce y el amargo los presentan equilibrados. Los aromas complementarios ( especies, frutas, etcétera) van con respeto y posgusto agradable y persistente. Los frutos secos están enteros o picados y no se aprecia ninguno rancio o falta de crujiente. El chocolate negro (pasta y manteca de cacao y azúcar) con buen porcentaje de cacao (75%) es más amargo, produce un ruido seco al romperse y se funde con facilidad. Los con leche (pasta y manteca de cacao, azúcar y leche) poseen un sabor a cacao y se funden fácilmente en la boca sin dejar residuos grasos, estando la leche y el cacao compensados. Los de chocolate blanco (manteca de cacao, azúcar y leche) suelen ser los más dulces, por eso suelen estar compensados por algún otro ingrediente: frutas ácidas, licores, frutos secos, etcétera.

En cuanto a las tres líneas, la tradicional se compone de mezclas clásicas con diferentes chocolates y proporciones de cacao. Los sin azúcar guardan un sabor que hacen difícil apreciar la falta de este ingrediente y los de alcohol, éste está con elegante discreción. En fin, un lugar que debe conocer todo buen aficionado al chocolate.