jueves, 2 de octubre de 2003

SIDRERIA LA TATA
Asturianía y vanguardia

Un novedoso concepto de cocina en una sidrería llena de estimulantes sugerencias

J. M. PELAEZ

SIDRERIA LA TATA
Dirección: calle de Indalecio Prieto, 6 (Oviedo).
Teléfono: 985.201.788.
Horario: 12,45 a 16 y 20 a 00 horas.
Cierre: domingos.
Estilo: joven cocina asturiana.
Capacidad: 40 personas.
Sidra Menéndez.
Decoración: rústica y tradicional.
Aire acondicionado.
Bodega: selección con 30 referencias.
Aparcamiento: García Conde.
Jefe de cocina: José María Suárez Ríos.
Jefe de sala: Penélope Muñiz Ronderos.
Platos representativos: milhojas de ahumados, setas y cecina (12 euros); espárragos trigueros albardados con tocino ibérico (10,50 euros); sopa de pescado al albariño (5 euros); merluza del pincho al aroma de ajoblanco con setas (15 euros); solomillo en costra con pimientos y crujiente de patatas (15 euros); ‘mou-sse’ de plátano y biscuit de higos.
El nombre es un pequeño homenaje a la ‘tata’ de la familia de Penélope, pero también denota el perfil humano de la pareja y la calidez del ambiente.

El comienzo fue difícil. Muchas horas de intensos desvelos y duras jornadas de trabajo tuvieron que pasar hasta llegar a este momento de reconocimiento.
José Manuel lleva 13 años en la cocina. Pertenece a la primera promoción de la Escuela de Hostelería de Oviedo, donde se tituló en 1998. También obtuvo el certificado de la Escuela de Toulouse (Francia) y el FP1 en la Escuela de Hostelería y Turismo de Gijón.
Durante su formación compagina los estudios con prácticas en restaurantes como El Cabroncín, Casa Conrado, Palacio de Cutre... Después, tres años en un restaurante de la familia, el último lugar de trabajo antes de abrir La Tata.

Penélope nunca había trabajado en hostelería, para ella todo era novedad. Pero una actitud firme y constante de superación, y siempre con el apoyo incondicional de su marido, posibilitó que en poco tiempo pudiera hacerse cargo de todo el servicio.

Este joven matrimonio ovetense fue desde el primer día un equipo: donde no llega uno, llega el otro. Son el mismo proyecto, la misma concepción y el mismo objetivo.

De momento han superado con éxito la primera etapa. Poco a poco se van consolidando como un lugar de referencia gastronómico con un estilo muy personal. Los clientes repiten, vuelven y el boca a boca funciona, señal inequívoca de que están ganando el futuro con solidez y fundamento.

La cocina rompe con las expectativas propias de una sidrería. La carta es una selección de nueva cocina, adaptada a un renovado concepto de chigre asturiano, más moderno y futurista, pero sin perder el carácter típico. Los puntos de cocción conservan esencias, mientras incorporan contrastes y ricos sabores.

Penélope brinda un servicio lleno de amabilidad, ganas de agradar y actitud positiva. Su misión es crear el entorno que envuelva, a cada mesa, a cada cliente, con el mismo mimo y sentimiento que se ha puesto en la cocina, para ofrecer lo mejor de cada género.
Veinte platos componen la carta, complementada por otra pequeña selección de ‘tateo’ (tapeo) de tendencia un poco más clásica. Además, hay periódicas sorpresas que, según el mercado, nos da la inspiración de José Manuel. Los fines de semana se incide especialmente en las sugerencias, apartado que sirve para dar a conocer nuevos platos. Si tienen éxito, pasarán a formar parte de la carta.

Nuestro paseo gastronómico fue el siguiente.
Excelente bocado de mar el matrimonio de anchoas con boquerones. Original combinación llena de contrastes los espárragos trigueros albardados con tocino ibérico. Delicadeza y elegancia el pastel de puerro gratinado. Agradable sorpresa en la milhoja de ahumados, setas y cecina. Ricas sensaciones, de sutiles matices dulces, en los escalopines de bonito con salsa de membrillo. Pleno sabor en el solomillo en costra con pimientos y crujiente de patata. Jugosas las carrilleras de ternera al aroma de caramelo de vinagre.

Creativo final dulce en el ‘mousse’ de plátano, tarta de queso y ‘biscuit’ de higos.